EL SANTO TEMPLO

Boyd K. Packer

Son muchas las razones por las cuales debemos desear ir al templo. Este edificio, aun en su aspecto exterior, parece dar una idea de sus fines de carácter profundamente espiritual, para los cuales ha sido edificado. Dicho carácter espiri-tual se hace mucho más patente dentro de sus muros. Sobre la puerta que conduce al interior del templo, se encuentra la inscripción: "Santidad al Señor". Cuando se entra en cualquier templo que se haya dedicado, se entra en la casa del Señor.
En la Iglesia construimos edificios de muchas clases en los cuales adoramos al Señor, impartimos enseñanza, realizamos actividades recreativas, organizamos. En estos edificios, y aun en los que alquilamos, podemos organizar estacas, barrios, misiones, quórumes y Sociedades de Socorro, pero cuando organizamos a las familias de acuerdo con el orden que el Señor ha revelado, las organizamos en los templos. El matrimonio en el templo, esa ordenanza de sellamiento, es una bendición suprema que se puede recibir en el santo templo.
Los miembros de la Iglesia que se hacen merecedores de entrar en el templo pueden participar allí en las ordenanzas redentoras más exaltadas que se han revelado al género humano. Allí, mediante una ceremonia sagrada, la persona puede ser lavada y ungida, recibir instrucción, ser investida y sellada. Una vez que uno ha recibido estas bendiciones para sí mismo, se puede oficiar por aquellos que han muerto sin haber tenido la misma oportunidad. En los templos se efectúan las ordenanzas sagradas tanto para los vivos como por los muertos. Hay allí una pila bautismal donde los miembros dignos efectúan vicariamente los bautismos por los muertos. "Id al templo".

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