PARA PONERTE POR MINISTRO Y TESTIGO




Habiendo recibido autoridad y responsabilidad, los poseedores del sacerdocio debemos ser, al igual que el apóstol Pablo, ministros y testigos, para volver hacia Dios el corazón de las personas. Ciertamente podemos cumplir con esta misión en calidad de esposos y padres en el hogar, así como de ciudadanos en la comunidad, como maestros orientadores, y en todo momento y en todo lugar.
Los poseedores del sacerdocio tenemos el deber de ministrar, o sea, de atender de continuo a las necesidades de los demás. Nuestra responsabilidad es buscar, cuidar y fortalecer a los pobres, a los necesitados, a los enfermos, a los afligidos y a los que se han descarriado. Nuestras palabras y nuestros actos tienen que dar Fe
incesantemente de la realidad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y de su expiación.
Durante este año, usaremos esta guía de estudio titulada Para ponerte por ministro y testigo como suplemento de las Escrituras en nuestro estudio del evangelio. En la guía se tratan temas del Nuevo Testamento y tiene por objeto servirnos de ayuda para que seamos más eficaces ministros y testigos en nuestras responsabilidades del sacerdocio.