ABRID VUESTRAS BOCAS

Por el Elder Hartman Rector, Jr.

Los Santos de los Ultimos Días son el pueblo mas bendecido sobre la faz de la tierra, más que cualquiera otro que jamás vivió sobre ella. Porque como todas las otras personas que existen hoy día vivimos en una epoca de progreso material sin precedentes. La gente tiene mas cosas que en cualquier época de la historia. La ciencia médica ha podido lograr y avanzar mas que nunca. Las enfermedades que antes eran pestilencias trágicas ya no constituyen problemas, y parece que con el tiempo todas las enfermedades serán conquistadas. El transporte es mas eficáz, rápido, y seguro que en toda la historia registrada. La comunicación se utiliza en un nivel que ni se imaginaba posible hace dos décadas. Hoy es el día del cual los profetas soñaron, hablaron y que tanto anhelaban ver. Y nosotros vivimos en medio de todo esto.
Además de esto, el Señor nos ha concedido el reino de Dios en la tierra. Leamos sus palabras y escuchémoslas : ‘‘De cierto os digo, que sois escogidos de entre el mundo para declarar mi evangelio con el son de alegría, como con la voz de trompeta. Elevad vuestros corazones y alegráos, porque yo estoy en medio de vosotros, y soy vuestros abogado ante el Padre; y es su buena voluntad daros el reino.’’ (D & C 29:4-5) ‘‘No temáis pequeña grey, el reino es vuestro hasta que yo venga. He aquí, vengo pronto. Así sea.’’ (D & C 35:27) El reino es nuestro.
Y otra cosa que contribuye a la singularidad de nuestros días es que tenemos un profeta viviente quien nos ayuda a transitar este corto tiempo de probación. Así que no seamos impedidos por nuestras tontas equivocaciónes. La ignorancia es costosa. Hay tantas decisiones que aparentan ser igulamente virtuosas que es casi imposible tomar desiciones correctas. Cuán generoso y bondadoso es el Señor por haber mandado un profeta para guiarnos. Debemos diligentemente buscar y hacer caso a sus palabras, porque se nos dan simplemente para proporcionar la felicidad.