"TAL COMO"

por Sterling W. Sill
Una serie de artículos sobre el desarrollo de nuestra habilidad para dirigir
De los Ayudantes del Consejo de los Doce Apostóles

HACE muchos años el gran psicólogo William James, anunció su famoso principio de "tal como". Es decir, si deseamos incorporar determinada virtud a nuestra vida, debemos obrar "tal como" si ya la tuvié­ramos. Es una idea sumamente constructiva que con­viene llevar a la práctica. Si deseamos ser valientes, actuemos con valor. Si queremos desarollar una dispo­sición cordial, amigable y feliz, no podemos andar con la cara enfurruñada y odio en el corazón. Nuestras facultades mentales y espirituales son como siervos. Siempre nos sirven lo que les pedimos. Si nos portamos como si esperásemos llegar a ser un "don nadie" en la vida, éstas suponen que lo decimos en serio y nos con­ceden lo que deseamos.
En su obra Como Gustéis, William Shakespeare dice: "El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres meramente actores ... y en su tiempo un hombre desempeña muchos papeles." Supon­gamos que vamos a desempeñar el papel de Fausto, Hamlet o cualquier otro de los personajes importantes de un drama. Primero tendríamos que llenar nuestros pensamientos con las palabras, disposición y espíritu del personaje que vamos a representar y entonces trataríamos de vivir de acuerdo con el papel. No sólo trataríamos de hablar, pensar y obrar como Hamlet o Fausto, sino mentalmente seríamos tal personaje.
Una noticia recientemente publicada hablaba de "La Pasión del Señor" que se presenta cada diez años en el pequeño pueblo bávaro de Oberammergau en el cual un grupo de actores representan la última semana de la vida de Cristo. El drama se ha presentado regular­mente desde el año 1663. Cada cual acepta el papel que se le señala y entonces trata de vivir como esa per­sona y nada más, hasta convertirse en ella. El que desempeña la parte de Jesús debe pensar como Jesús y obrar y sentir como El. ¿Podemos imaginar el resultado que ello producirá en su vida? ¿Podemos imaginar la potencialidad de este principio de "tal como" en nues­tras vidas individuales, si seleccionamos el papel que de­seamos representar en la vida y entonces vivimos de conformidad con él las veinticuatro horas del día?

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