ADAN EL HOMBRE

Editado por Joseph Fielding McConkie y Robert L. Millet
Aquellos de nosotros que pertenecemos a la iglesia de los Santos de los Ultimos Dias, podemos descubrir muchas verdades en común con nuestras propias creencias y formas de pensar en los escritos de estos hombres. Pero al mismo tiempo, podemos observar si estos autores han tomado otra dirección que la nuestra propia, o si se han acercado a nuestra comprensión y luego se detuvieron, porque no contaban con la información adicional que nosotros poseemos como resultado de la Restauración. Habiendo leído las obras de San Agustín, de Santo Tomás de Aquino, de Martín Lutero y de Tomás Calvino, resulta difícil dejar de lado la impresión de que fueron conducidos por Dios hasta donde pudieron en su marco histórico, con a mayor iluminación que poseían. Además, uno observa a estos hombres, en sus escritos, señalando hacia algo más completo y más pleno que esta más allá de ellos mismos. Los Santos de los Ultimos Días saben qué es ese "algo". Es el evangelio de Jesucristo, revelado a nosotros en los últimos días, un "algo" que hombres como nuestros cuatro autores, por virtud de su lealtad a las verdades con las que entonces contaban, prepararon al mundo para que escúchara cuando fuera el momento oportuno para la llegada de la Restauración.