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lunes
ESCRITURAS SUD (2 Nefi 10:23)
• Será necesario tener una fe inquebrantable en el Señor Jesucristo para escoger el camino que conduce a la vida eterna. Por medio del ejercicio de esa fe, conoceremos la voluntad de Dios. Al actuar movidos con esa fe desarrollaremos entereza para hacer la voluntad de Dios. Y al ejercer esa fe en Jesucristo resistiremos la tentación y obtendremos el perdón por medio de la Expiación.
• Será necesario haber desarrollado y nutrido esa fe en Jesucristo mucho antes de que Satanás nos golpee, como lo hará, con las dudas y apele a nuestros deseos carnales, y con la voz de la mentira nos diga que lo bueno es malo y que no hay pecado. Esas tormentas ya están arreciando y, hasta que el Salvador vuelva, no harán sino empeorar.
• No importa cuánta fe en Dios tengamos ahora, será preciso fortalecerla continuamente y mantenerla fresca. Eso se hace al decidir en este momento ser más prestos para obedecer y tener mayor determinación para perseverar. Aprender a comenzar con tiempo y perseverar son las claves de la preparación espiritual, mientras que la postergación y la inconstancia son sus más mortíferos enemigos.
• Permítanme sugerirles cuatro escenarios en los cuales practicar una obediencia rápida y firme. Uno es el mandamiento de deleitarse en la palabra de Dios. Otro es orar siempre. El tercero es el mandamiento de ser pagador de un diezmo íntegro. Y el cuarto es huir del pecado y de sus terribles efectos. Cada uno requiere fe para comenzar y luego perseverar, y en conjunto podrán fortalecer su capacidad para conocer y obedecer los mandamientos del Señor.
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domingo
ESCRITURAS SUD (1 Corintios 3:17)
• Consideraremos nuestro cuerpo como un templo que nos pertenece; no lo profanaremos ni lo destruiremos en ninguna manera y controlaremos nuestra dieta, además de hacer ejercicio para tener un buen estado físico.
• ¿No debería prestarse la misma atención a la salud espiritual?. Así como la fortaleza espiritual requiere ejercitación, la fortaleza espiritual requiere esfuerzo. Entre los ejercicios espirituales más importantes esta la oración, que genera armonía con Dios y un deseo de guardar Sus mandamientos. La oración es la clave de la sabiduría, de la virtud y de la humildad.
jueves
ESCRITURAS SUD (3 Nefi 18:19-20)
• La oración es la comunicación con el Padre Celestial por parte de Sus hijos e hijas en la tierra. “Tan pronto como nos damos cuenta de nuestro verdadero parentesco con Dios (concretamente, que Dios es nuestro Padre, y que nosotros somos Sus hijos), de inmediato la oración se convierte en algo natural e instintivo por parte nuestra”. Se nos manda orar siempre al Padre en el nombre del Hijo. Se nos promete que si oramos con sinceridad por lo que sea correcto y bueno, y de acuerdo con la voluntad de Dios, seremos bendecidos, protegidos y guiados.
• La revelación es la comunicación del Padre Celestial con Sus hijos en la tierra. Al pedir con fe, podemos recibir revelación tras revelación y conocimiento sobre conocimiento, y llegar a conocer los misterios y las cosas apacibles que traen gozo y vida eterna. Los misterios son aquellos asuntos que sólo se pueden conocer y comprender por medio del poder del Espíritu Santo.
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martes
jueves
martes
ESCRITURAS SUD
• En esta época de la restauración de la plenitud del Evangelio, el Señor nos ha revelado de nuevo las bendiciones que se nos prometen por ser obedientes a Sus mandamientos.
• Ciertamente no podría haber ninguna otra doctrina que se exprese con más fuerza en las Escrituras que los mandamientos inalterables del Señor y su conexión con nuestra felicidad y bienestar como personas, como familias y como sociedad. Hay principios morales absolutos y la desobediencia a los mandamientos del Señor siempre nos privará de Sus bendiciones. Esas cosas no cambian.
• En un mundo en que falla la brújula moral de la sociedad, el evangelio restaurado de Jesucristo nunca flaquea, ni tampoco deben hacerlo sus estacas y barrios, ni sus familias ni los miembros en forma individual. No debemos escoger qué mandamientos creemos que son importantes guardar, sino reconocer todos los mandamientos de Dios. Debemos ser firmes y constantes, y tener confianza perfecta en la uniformidad del Señor y confianza perfecta en Sus promesas.
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