EL PROVEER CONFORME A LA MANERA DEL SEÑOR

Este manual se concentra en dos responsabilidades fundamentales de bienestar: el llegar a ser autosuficientes y el cuidado de los pobres y de los necesitados. Estas responsabilidades han sido parte del Evangelio desde el comienzo. Cada uno de nosotros debe esforzarse por ser autosuficiente mediante el uso sabio de las fuentes de recursos que el Señor nos ha dado. El ser autosuficientes nos permite proveer para nosotros mismos y para nuestra familia. También contribuye a que estemos en mejores condiciones de cuidar de otras personas. Como discípulos de Cristo, debemos dar de nosotros mismos, ya sea con nuestro tiempo, nuestras habilidades o nuestros recursos, para ayudar a aquellos que lo necesiten. Cuando Jesucristo vino a la tierra, pasó gran parte de Su tiempo en el ministerio cuidando a los pobres y a los necesitados. Él mandó a Sus discípulos hacer lo mismo. Jesús explicó que cuando nos hallamos al servicio de los demás, lo servimos a Él: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; “estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a mí... “... De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. En nuestro día, por medio del profeta José Smith, el Evangelio se ha restaurado en toda su plenitud. El Señor ha mandado nuevamente a Su pueblo cuidar de los pobres y de los necesitados. Él dijo: “Y recordad en todas las cosas a los pobres y a los necesitados, a los enfermos y a los afligidos, porque el que no hace estas cosas no es mi discípulo”.