NUESTRA VIDA AQUI ES UNA PRUEBA DE OBEDIENCIA

A pesar de ser tan corta, la vida es sumamente importante porque lo que hacemos durante nuestra estadía en esta tierra, determina donde vamos a pasar la siguiente parte de nuestra eternidad: la gloria ce­lestial, la gloria terrestre, o la gloria telestial.
No hay duda alguna que el estar aquí es asunto serio. Si no queremos que nuestra experiencia terrenal nos deje con la mitad (o menos) de la gloria que teníamos antes de venir, tenemos que entender el porqué de las cosas, así como cuáles son nuestras opciones.
Nuestra prueba terrenal es una prueba de obediencia
Las escrituras muy claramente nos dicen que nuestra gloria futura depende totalmente de nuestra obediencia a la voluntad de Dios aquí en la tierra. La escritura dice:
y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare.
El Señor reitera esa conclusión repetidas veces en las escrituras, indican­do que las bendiciones aquí en la tierra o en la eternidad, dependen de nuestra obediencia. Dice que si no obedecemos, seremos desarraigados, que no tenemos promesa. Y dice que, si él tiene que revocar un mandamiento porque nadie lo obedece, también tiene que revocar la bendición correspondiente. En Doctrina Mormona, el Elder McConkie dice que la obediencia es la primera ley del cielo, la piedra angular sobre la cual toda rectitud y progresión depende.
Pero nuestro Padre Celestial sabía desde el comienzo que, al usar nues­tro albedrío moral aquí en esta tierra telestial, no íbamos automáticamente a seguir las direcciones de Dios. Al contrario, separados de él por un velo, íbamos a hacer las cosas según nuestro criterio propio, así como al crite­rio de los demás alrededor nuestro. Así, algunos de nosotros volveríamos a él, otros seguirían al mundo, y los demás seguirían a Satanás.
Porque Dios nos conoce, sabe que la mayoría de nosotros no somos muy obedientes. Por eso su Plan de Salvación tenía que incluir un plan de Redención, y un Salvador. Sabía que los que finalmente se redimen por medio de Cristo, son los que alcanzan de verdad, el calibre de los dioses.
El pecado es inevitable, por eso, Dios y su hijo Jesucristo han establecido el plan de redención
Es Adán el que recibe del Señor, la información que todos nosotros, de niños, caemos en el pecado. Primero, vamos a escribir toda la larga cita en Moisés 6:55-58, y después vamos a analizarla.
... Por cuanto se conciben tus hijos en (un ambiente de) pecado, de igual manera, cuando empiezan a crecer, el pecado nace en sus corazones, y prueban lo amargo para saber apreciar lo bueno.
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