COMO EL HOMBRE ES, DIOS FUE

Por José Fielding Smith
Presidente del consejo de los Doce Apostoles

ESTIMADO HERMANO SMITH : La declaración de que "como él hom­bre es, Dios fue; como Dios es, el hombre puede llegar a ser", parece contradecir el pasaje de Doctrinas y Convenios que afirma: "... Sabemos que hay un Dios en el cielo, quien es infinito y eterno, de eternidad en eternidad, el mismo invariable Dios, él organizador del cielo y de la tierra" etc. ¿Tendría usted la bondad de explicarme estas dos expresiones?

RESPUESTA : El término "de eternidad en eternidad" significa desde la eternidad pasada a la eternidad futura, en lo que al entendimiento humano concierne; desde la preexistencia, a través de la vida temporal o mortal, hacia la eternidad consiguiente a la resurrección. El Salvador dijo;
. . . De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. (Juan 5:19.)
Esta declaración nos informa que el Hijo hacía lo que anteriormente el Padre había hecho. No obstante, en lo que al Padre respecta, reservaremos eso hasta que recibamos mayor conocimiento, cuando seamos y si llegamos a ser glorificados en Su reino. Pero anali­cemos el particular con relación al Hijo, Jesucristo.
Nosotros aceptamos a Jesucristo como Dios - el Unigénito Hijo del Padre en la carne y el primogénito en el Espíritu. Por lo tanto, El es nuestro hermano mayor puesto que también nosotros somos simiente de Dios. (Léase Juan 20; 17; Hechos 17:26-29.)
Sabemos que Jesús, el Hijo de Dios, vino a este mundo por medio de una madre terrenal.
Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
... Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel" (Lucas 2:40; 1;80)Vemos que Jesús nació como un niño y como tal debió comenzar Su existencia, aprendiendo línea por lírica, precepto por precepto. Por tanto, en este respecto, su vida y nuestras vidas son semejantes, en lo que a mortalidad concierne;
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