EL PUEBLO DE ISRAEL PRIVADO DEL SACERDOCIO MAYOR

por José Fiedling Smith

Cuando los Israelitas abandonaron la tierra de Egipto, el Señor ofreció concederles todos los poderes del Sacerdocio si se comprometían a obedecer Sus mandamientos y ser fieles a sus convenios. Pero ellos no demostraron ser dignos ni estar preparados para tal bendición. Por consiguiente, el Señor les privó de los privilegios del Sacerdocio de Melquisedec, dejándoles sólo el sacerdocio menor o Aarónico—el cual fue específicamente conferido a la tribu de Leví, la cual estaba encargada de oficiar en los sacrificios. Ésta es una historia muy interesante y constituye toda una lección para el pueblo moderno de Israel.

Durante el tiempo que duró su viaje por el desierto, el Señor concedió a los israelitas abundantes bendiciones y realizó numerosos milagros, mostrándoles de esta manera su bondad y consideración—que ellos no supieron agradecer. El andar de esta gente por el desierto nos revela una historia muy interesante que debería ser un benéfico sermón para todos nosotros con respecto a nuestro deambular y nuestras responsabilidades en ésta, la última dispensación, a fin de que no causemos disgustos al Señor.

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