EL EVANGELIO Y LA VIDA PRODUCTIVA

Cuando ponemos en práctica los principios del Evangelio en nuestra vida, nos volvemos más productivos tanto en lo espiritual como en lo temporal. El Evangelio nos enseña a poner nuestro mejor esfuerzo para prepararnos para obtener un futuro de éxito, al mismo tiempo que disfrutamos del presente. Nos enseña a buscar la ayuda de nuestro Padre Celestial con el fin de cultivar nuestro potencial para poder así contribuir a mejorar la vida de los demás y ser ejemplos de Santos de los Últimos Días fieles. Para hacerlo, se requiere que tengamos fe en Dios y que pongamos empeño de nuestra parte.
El Salvador enseñó que Él es el Buen Pastor y que conoce a Sus ovejas. Él testificó: "…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). La plenitud de una vida "en abundancia" es la vida eterna: el vivir para siempre como familias en la presencia de Dios. La Expiación hace posible que logremos la vida eterna.