SOCIEDAD DE SOCORRO

APRENDED PARA ENSEÑAR

No hay mujer que haya sido como tú. El Señor te ha hecho única y no puede haber otra como tú. La posibilidad de que haya alguien idéntico a ti debe compararse a un número tan alto que ni siquiera tiene un nombre; seña como agregar 9.031 ceros al número 1, y pretender darle un nombre.
No hay otra persona que pueda hacer lo que el Señor te ha enviado a hacer aquí en la tierra. El valor de lo que tú tienes para aportar se manifestará por medio de la expresión de tu personalidad, ese destello particular de lo divino que te hace exclusiva, diferenciándote de toda criatura viviente. La impresión que tú dejas en el mundo, en el corazón y la mente de otros, es tan distinta, tan exclusiva y tan única como tu propia huella digital.

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