UN MENSAJE ……

Como miembros de la Iglesia de Jesucristo, nosotros "creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer bien a todos los hombres ..."


Estos son principios por los cuales nosotros debemos vivir. Alguien ha dicho: "Aquel que hace lo bueno, es de Dios." Y uno de los profetas de la antigüedad dio énfasis a este pensamiento con las siguientes palabras:
"Por consiguiente, toda cosa buena viene de Dios, y lo que es malo viene del diablo . . .

Pues he aquí, a todo hombre se da el espíritu de Cristo para que pueda distinguir el bien del mal; ..."

Jesucristo, el Salvador del mundo, es la única persona perfecta que haya jamas vivido sobre la tierra. Y todo lo que esta persona perfecta hizo tuvo un propósito y fue necesario e importante, y Sus maravillosas enseñanzas fueron y serán siempre principios divinos de salvación. En Su Sermón del Monte, El dijo: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a Nuestro Padre que está en los cielos."

Cada día de nuestras vidas, en nuestro trabajo, en nuestro hogares, entre nuestros amigos, compañeros, vecinos y familiares, podemos hacer obras buenas en importante aunque pequeña escala. Y ello usualmente sólo nos demanda una cálida y comprensiva sonrisa, un fuerte y amistoso apretón de manos, un alegre saludo, una sincera palabra de aliento, recomendación o elogio, simples actos de consideración, gentileza y bondad — conducta que pondrá de manifiesto la inspiración divina, porque "todo lo que es bueno viene de Dios."

Alguien ha dicho: "Nada puede tocar el alma, pero todo deja su impresión en ella." Todo lo que hagamos habrá de influir sobre nuestros semejantes. Dejemos, pues, que nuestra luz alumbre delante de los hombres, mostremos nuestras obras buenas y glorifiquemos a nuestro Padre que está en los cielos.