LAS CONTRIBUCIONES DE JOSÉ SMITH

por Stephen L. Richards

Trataré de enumerar brevemente las contribuciones únicas y distintivas de José Smith. No trataré de valorar su importancia relativa o presentarlas en secuencia lógica o cronológica. La mayoría de estas contribuciones pertenecen al campo de la doctrina teológica. Sin embargo, algunas son de naturaleza más temporal.

LA PRIMERA VISION TRAJO LA CERTEZA DE LA TRINIDAD
Nombro primero una nueva concepción de Dios y la Trinidad. Sin duda alguna, Cuando José era un niño, reinaba mucha confusión en la doctrina concerniente a la personalidad de los Dioses y los personajes de la Trinidad. Las creencias de las sectas existentes en aquel entonces nos parecen ahora más difíciles de interpretar y comprender, si no es que son totalmente incomprensibles. La primera visión aportó claridad, definición y certeza a esta situación,no como producto del razonamiento o del argumento sofisticado sino como la seguridad plena de la experiencia. Cuando José salió de la arboleda, no tuvo necesidad de inventar una teoría, él conocía los hechos. Dios tiene semejanza con el hombre, tiene voz, habla. Es considerado y bondadoso. Contesta las oraciones. Su Hijo es semejante a El pero es una persona distinta. Es obediente con el Padre y es el mediador entre El y los hombres. La suposición de Dios como simple esencia o principio de poder y fuerza en el universo fue derribada para siempre. Este testimonio es directo, positivo e irrefutable. Muchos no han creído en él pero nadie ha tenido jamás el suficiente conocimiento para refutarlo.

EL CARÁCTER DEL ESPÍRITU SANTO
El carácter del Espíritu Santo como miembro de la Trinidad vino más tarde al Profeta por medio de revelación con una claridad y precisión que excedía a todas las otras declaraciones de las Escrituras sobre el particular. El Profeta expuso: "El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino que es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros". (D. y C. 130:22). También distingue entre la identidad y funciones del Espíritu Santo y las del Santo Espíritu.

UN NUEVO CONCEPTO DEL SACERDOCIO
En segundo lugar, señalo un nuevo concepto de la naturaleza del sacerdocio. No discutiré la restauración de éste, ya que existe suficiente testimonio al respecto para presentarse ante cualquier tribunal, porque la restauración postula que el sacerdocio fue quitado a los hombres, lo cual es un tema de controversia. Sin embargo, sobre la naturaleza, deberes y oficios del sacerdocio, busco en vano cualquier definición comparable a las dadas por el Profeta.
Primeramente está la amplia distribución de los poderes y oficios del sacerdocio entre los hombres y jóvenes de la Iglesia. Esta fue una innovación completa en lo que a la práctica cristiana moderna se refiere. Nadie, sino unos pocos escogidos, habían jamás reclamado o tenido el derecho con anterioridad, aunque hay importante evidencia histórica no conocida por el Profeta, para respaldar la creencia de que la misma práctica existió en la iglesia primitiva.
Pero aún más importante que esta innovación considero yo la nueva constitución del sacerdocio como fue revelada por medio de José Smith. Para mi entendimiento no hay nada más hermoso o verdaderamente cristiano en todas las Escrituras que esta hermosa explicación de la autorización divina a los hombres para actuar en el nombre de Dios. Escuchen:
"He aquí, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. ¿Y por qué no son escogidos?
"Porque tienen sus corazones de tal manera fijos en las cosas de este mundo, y aspiran tanto a los honores de los hombres, que no aprenden esta lección única:
"Que los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los poderes del cielo, y que éstos no pueden ser gobernados ni manejados sino conforme a los principios de justicia.
"Cierto es que se nos confieren; pero cuando tratamos de cubrir nuestros pecados, o de gratificar nuestro orgullo, nuestra vana ambición, o de ejercer mando, dominio o compulsión sobre las almas de los hijos de los hombres, en cualquier grado de injusticia, he aquí, los cielos se retiran, el Espíritu del Señor es ofendido, y cuando se aparta, ¡se acabó el sacerdocio o autoridad de aquel hombre!" (D. y C. 121:34-37).
"Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener, en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, longanimidad, benignidad y mansedumbre, y por amor sincero;
"Por bondad y conocimiento puro, lo que ennoblecerá grandemente el alma sin hipocresía y sin malicia:
"Reprendiendo a veces con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo, y entonces demostrando amor crecido hacia aquel que has reprendido, no sea que te estime como su enemigo;
"Y para que sepa que tu fidelidad es más fuerte que el vínculo de la muerte.
"Deja que tus entrañas se hinchen de caridad hacia todos los hombres y hacia la casa de fe, y que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente; entonces tu confianza se fortalecerá en la presencia de Dios, y la doctrina del sacerdocio destilará sobre tu alma como rocío del cielo.
"El Espíritu Santo será tu compañero constante; tu cetro será un cetro inmutable de justicia y de verdad; tu dominio, un dominio eterno, y sin ser obligado correrá hacia ti para siempre jamás" (D. y C. 121:41-46).
Aquí está el genio del gobierno de Cristo. Ninguna compulsión, simplemente persuasión; ninguna maldad o autocracia, solamente bondad y amor. Aquí está la respuesta a la intolerancia religiosa y a los crímenes de los siglos; la refutación completa de la afirmada injusticia de Dios.

LA REVELACIÓN NUEVA Y CONTINUA
Menciono en seguida el tema de la nueva revelación, que se entiende como la comunicación divina de Dios a los hombres en estos últimos días. Aunque este tema es sumamente importante, no necesito elaborarlo, primeramente, porque es bien comprendido tanto dentro como fuera de la Iglesia, y en segundo lugar, porque su novedad jamás ha sido negada. No quiero decir que la validez de las revelaciones dadas a José Smith no haya sido negada. Lo ha sido, pero todos conceden que el principio y la práctica son una innovación. Toda persona razonable concederá también que esta doctrina, una vez establecida, es el fin de toda la controversia en lo que se refiere a una religión con verdadera autoridad.

EL ESTADO DEL HOMBRE
En seguida viene el nuevo concepto del hombre, su estado pasado, presente y futuro. No sostengo que no se sugirieron ideas, antes del tiempo del Profeta, que fueran en algunos aspectos comparables a las suyas. Sin duda alguna el estado preexistente del hombre ya estaba en la creencia de muchos. No podía ser de otra manera con los estudiosos de la Biblia, pero no había aparecido con anterioridad ninguna comprensión tan coherente y definida como la expuesta por el Profeta. La continuidad de inteligencia e inteligencias; la paternidad, y la maternidad también, de nuestros espíritus individuales; el libre albedrío y la elección que eran nuestros en la vida preterrenal; la creación espiritual que precedió a la creación terrenal; la relación del cuerpo y el espíritu en esta vida y en el más allá, el grandioso plan del progreso eterno, todos estos y muchos temas relacionados, constituyen una exposición autorizada, lógica y unificada sin comparación en la literatura cristiana.

UN NUEVO CONCEPTO DEL CUERPO HUMANO
De interés especial es el concepto del cuerpo como tabernáculo del espíritu. Una filosofía de la vida temporal ha sido creada alrededor de esta idea. En ella el cuerpo del hombre es una cosa sagrada, no es suyo para violarlo sin castigo. Dios se lo proporcionó como morada de su espíritu. Cualquier perjuicio consciente y deliberado al cuerpo es una ofensa a Dios. Resulta que el cuidado del cuerpo tiene un significado espiritual verdadero. Es dudoso que algún grupo religioso en cualquier época haya recibido jamás una doctrina más insólita que la Palabra de Sabiduría; sus prohibiciones muchos las conocen pero su filosofía fundamental es entendida por pocos. Por esta revelación divina de la voluntad de Dios, los hombres son amonestados "no por compulsión" sino por bondadosa persuasión a rehuir todos los estimulantes, narcóticos y sustancias dañinas y a usar en la debida estación aquellos alimentos creados especialmente para el bien del hombre, con promesas maravillosas de sabiduría y salud basadas en la obediencia.

LA FAMILIA DE DIOS, EXALTACIÓN DEL HOMBRE
Intimamente relacionado con el estado del hombre está el concepto de toda la familia humana como hijos de Dios. Sobre este tema, muchas contribuciones enteramente nuevas fueron hechas por José Smith. Estableció la justicia universal y el amor de Dios para todos sus hijos como nadie lo había hecho. Su teología no niega la resurrección a nadie. Todos saldrán de la tumba; todos los cuerpos se reunirán nuevamente con los espíritus para constituir almas eternas, por medio de la redención universal del Salvador. Habrá salvación general para todos en el sentido en que el término es generalmente usado, pero la salvación, que significa resurrección, no es exaltación. En el más allá, como en esta vida, hay grados de gloria, lugares y condiciones de preferencia. La bondad y la obediencia traerán sus recompensas, siendo la mayor de ellas la de morar en la presencia de Dios y su Hijo. Los requisitos prescritos para el evangelio, tales como el bautismo, la confirmación y otras ordenanzas no son necesarios para la resurrección como muchos suponen. Son necesarios solamente para la exaltación, la condición más elevada.
La exaltación no está planeada solamente para unos cuantos elegidos. Está diseñada para todos los que se preparen a entrar al reino. A todos se les da la oportunidad de prepararse, no solamente a los que viven sino también a aquellos que han muerto. Tal es la justicia del Padre.

LOS TEMPLOS Y LA OBRA POR LOS MUERTOS
Esto me conduce a otra contribución inapreciable totalmente distinta y nueva. Parece extraño, con la mención frecuente en los pasajees hebreos acerca de templos, y con la señalada y a menudo repetida referencia al bautismo por los muertos, que José Smith haya sido el primero de todos los cristianos que haya concebido el propósito de los templos e instituido la obra vicaria para los muertos. Este gran proyecto de los últimos días merece un extenso y detallado estudio, mas será suficiente para mi propósito llamar la atención sobre él. En sus ramificaciones y comprensión, abarca substancialmente el panorama entero del evangelio. La historia de la vida está simplificada para el entendimiento de los hombres. Por medio de los poderes eternos del sacerdocio restaurado, las ordenanzas y ceremonias se administran como preparación para la entrada al reino del cielo de nuestro Dios, y a los muertos que han vivido sin la oportunidad de disfrutar de estos altos privilegios, se les dan, por medio del servicio de su parentela, los mismos derechos que a los que viven.

EL SELLAMIENTO DE LOS ESPOSOS
Una de las características de la obra del templo debería ser mencionada especialmente para darle énfasis: el sellamiento de los esposos en el convenio eterno del matrimonio. José Smith enseñó que el círculo familiar es la base de la exaltación y que su proyección hacia la eternidad es el cielo mismo. El santificó la asociación de los que se aman. Hizo al padre sacerdote y a la madre sacerdotisa en el templo del hogar. Si la interpretación gloriosa de esta institución divina pudiera tener aplicación general, los males de la sociedad serían curados y sería establecida la hermandad de la humanidad. Esta sola contribución le da derecho a uno de los primeros lugares entre los filósofos y benefactores del mundo.

LA NUEVA ORGANIZACIÓN Y PRACTICA DE LA IGLESIA
Las limitaciones de esta oportunidad me impiden desarrollar más los puntos adicionales abarcados por mi tema. Debo apenas mencionarlos. La organización de la Iglesia, su crecimiento fenomenal, sus quórumes, divisiones, agencias, autoridades, oficiales, su incomparable sistema misional, todos fueron producto de la inspiración, la sabiduría y la visión del Profeta. El también fue un edificador de ciudades, un estadista de gran visión y director de hombres, de tal categoría que aún después de su muerte su influencia ha crecido con los años.

ESCRITOR Y FILOSOFO
No debo olvidar sus obras literarias. Produjo más Escrituras, es decir, la palabra revelada de Dios, que ningún otro hombre de quien tengamos noticia. En verdad, su producción total de Escrituras casi igualaría la de otras personas juntas. Dentro de las páginas del Libro de Mormón, Doctrinas y Convenios y la Perla de Gran Precio, que vinieron al mundo por medio de él, se encuentran joyas tales como: "La gloria de Dios es la inteligencia"; "Existen los hombres para que tengan gozo"; Es la obra y la gloria de Dios llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre; y una clara declaración del propósito del bien y del mal en el mundo (un problema filosófico que ha confundido a los eruditos de todos los tiempos), y muchas otras verdades de valor inestimable. También vinieron de él frases tan memorables como: "Es imposible que el hombre se salve en la ignorancia", "Un hombre se salva al paso que obtiene conocimiento"; "Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección". Escribió historia y discursos sobre muchos temas y fue un orador grande y convincente.
El conocimiento del mundo en el siglo que siguió a su vida, no ha revelado un solo error en sus declara¬ciones teológicas y filosóficas, y la sociedad que él estableció es sin duda igual, o quizá superior, como muchos estudiosos que no pertenecen a ella sostienen, a todos los sistemas sociales, existentes sobre la tierra.

LA EXPLICACIÓN
¿Cuál es la explicación? ¿Cómo podemos explicar estas extraordinarias realizaciones, estas contribuciones grandes y nobles, al aprendizaje, el conocimiento y la sabiduría de esta época?
Los críticos de José Smith lo han ridiculizado, han hecho énfasis en la vulgaridad de su juventud y en su falta de educación, y han menospreciado su inteligencia. Al hacerlo, ¿han ayudado a encontrar la explicación? Tal vez lo han hecho, sin intención por su parte, ya que mientras más incapaz, por naturaleza y entrenamiento, hacen parecer al Profeta, con más cer¬teza nos encaminamos hacia la inevitable conclusión de que la explicación que él hace de sí mismo y de su obra es la única posible. Si se hubiera probado que él fue una persona de extraordinaria brillantez y educación, podría haber alguna justificación para la presunción de que él había concebido y ejecutado todo; pero aquellos que han tratado de destruirlo han invalidado tal argumento. Tal vez Dios así lo dispuso. Hasta el poco amistoso e insultante linotipista que imprimió el Libro de Mormón, inconscientemente colocó una piedra en la base de la evidencia que establece la verdad del relato del Profeta acerca de la traducción, cuando ridiculizó la puntuación y composición del manuscrito, al estar las oraciones y las palabras corridas como naturalmente resultarían según la manera de dictar descrita por el Profeta.
Solamente hay una explicación lógica. Dios escogió a este hombre. Habió por medio de él. La mente pura y sencilla del joven fue un campo fértil para plantar las semillas espirituales. Estas crecieron y maduraron en una fe perfecta que condujo a José a una asociación con Dios. Cuando eso sucedió, no hubo nada que no lograra, ya que se nos ha dicho siempre que un hombre y Dios son mayoría.

ALABANZA AL PROFETA
Hoy en día lo proclamamos como Profeta y cantamos su alabanza tan sincera, devota, y reverentemente como lo hicieron hace cien años los que se sentaron en su presencia y sintieron la inspiración de su influencia y escucharon de sus labios la palabra de Dios. "Al gran profeta rindamos honores, fue ordenado por Cristo Jesús; A restaurar la verdad a los hombres, y entregar a los pueblos la luz".
(Himno 190)

TESTIFICA LA VERDAD
Me parece escasamente necesario señalar la conclusión obvia y el propósito de este relato. Si cualquier hombre ha recibido en su corazón el testimonio de la verdad divina abarcada en las contribuciones del profeta José, le exhorto a que sea fiel; fiel a su testimonio; fiel al Profeta, al fundador; fiel a la causa y a sus directores debidamente comisionados; fiel a los convenios que ha hecho en lugares santos y fiel a la hermandad del hombre en el servicio que él rinde. Si cualquier hombre no ha recibido este testimonio, le ruego su consideración solícita, devota y sincera. Le ofrezco, de la experiencia de mi vida, la seguridad humilde pero certera de que si él recibe y aplica las enseñanzas de José Smith, será feliz. La duda y la inseguridad lo abandonarán. Un propósito glorioso vendrá a su vida. Los lazos familiares serán más dulces. Las amistades más queridas. El servicio será más noble y la paz de Cristo será su porción. Asilo testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.