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martes

Lloremos con los Santos

Lloremos con los Santos


por el obispo Glenn L. Pace
Segundo Consejero del Obispado Presidente
Liahona Abril 1989
Basado en un discurso dado en la Universidad Brigham Young, Provo, Utah.

Hace algunos años escuché un canto popular que decía: “Pre­fiero reír con los pecadores que llorar con los santos”. Mi reacción in­mediata al escuchar esas palabras fue la de enfadarme, pero al día siguiente, cuan­do volví a escuchar la canción, me reí de mí mismo al comprender por qué esas palabras me habían enfadado tanto. El he­cho era que había mucha verdad en ellas.

Cuando yo estaba en la escuela pri­maria, mis padres me hacían ir a la Igle­sia los domingos, mientras otros niños se iban al cine. En los primeros años de la secundaria, mientras otros muchachos dormían hasta las doce del medio­día, yo recogía las ofrendas de ayuno. Cuando co­mencé a trabajar, mientras terminaba mis estudios se­cundarios, yo no lo hacía los días domingos, que pag­aban mucho más, sino que guardaba el día de reposo. Durante mi misión, mi compañero y yo recorríamos las calles los sábados por la noche, buscando a quién enseñar, mientras otros jóvenes de nuestra edad se paseaban, tomados de la mano con sus novias, y se reían y nos miraban, extrañados, preguntándose: “¿Quiénes son esos?”

viernes

La pornografía: Ese propagador mortal

• El escarabajo de la corteza, propagador de la grafiosis del olmo, ha destruido extensos bosques de dichos árboles. Al igual que el escarabajo de la corteza, la pornografía es portadora de una enfermedad mortal.
• Tenemos la capacidad y la responsabilidad de levantar un baluarte entre todo lo que nosotros valoramos y la fatal contaminación de la plaga de la pornografía.
• Sean nuestras vidas limpias, hagamos resonar nuestra voz y hagamos sentir nuestras acciones. Entonces, podremos detener la plaga de la pornografía en su mortífero curso.
• Leer más http://wp.me/p5Kxxp-1TN


sábado

CHARLA FOGONERA 2011

* “Danos hoy el pan nuestro de cada día” 
   Élder D. Todd Christofferson Del Quórum de los Doce Apóstoles
* Nosotros fuimos la generación más grandiosa
   Élder L. Tom Perry Del Quórum de los Doce Apóstoles
* Llegar a saber y conocer 
   Rosemary M. Wixom Presidenta General de la Primaria
* A los solteros de la Iglesia 
   Kristen M.Oaks
* La verdad y la tolerancia 
   Élder Dallin H. Oaks Del Quórum de los Doce Apóstoles
* Las verdades más dignas de ser conocidas 
   Presidente Boyd K. Packer Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles

CHARLA FOGONERA 2010

* Prepararse para su destino eterno 
   Élder Neil L. Andersen Del Quórum de los Doce Apóstoles
* Tus  samigos teostienen 
   Élder Ronald A. Rasband De la Presidencia de los Setenta
* El camino de la vida 
   Obispo H. David Burton Obispo Presidente
* Para tener paz y felicidad 
   Élder Richard G. Scott Del Quórum de los Doce Apóstoles
* Sigan la doctrina y el evangelio de Cristo 
   Élder M. Russell Ballard Del Quórum de los Doce Apóstoles

jueves

CHARLA FOGONERA 2009

Grandes esperanzas 
Presidente Thomas S. Monson
Busquemos y alcancemos una posición espiritual elevada en la vida 
Élder Robert D. Hales (del Quórum de los Doce Apóstoles)
Las cosas como realmente son 
Élder David A. Bednar (del Quórum de los Doce Apóstoles)
Sión son los puros de corazón 
Elaine S. Dalton  (Presidenta General de las Mujeres Jóvenes)
El reflejo en el agua 
Presidente Dieter F. Uchtdorf  (Segundo Consejero de la Primera Presidencia)

sábado

EL MATRIMONIO: ¿UN ÉXITO O UN FRACAZO?

por el élder Hugh W. Pinnock
Estos comentarios se dirigen a todos aquellos que estén dispuestos a dedicar una buena parte de su vida terrenal a la tarea de lograr que su matrimonio tenga éxito.
Hace varios años, tuve la oportunidad de conversar con Frank Shorter, corredor de maratón olímpico, que ganó en las Olimpíadas de 1972, se clasificó segundo en las de 1976 y ha ganado muchas otras carreras de fondo. Al hablar de su programa de entrenamiento, me enteré de que ha dedicado gran parte de su vida a lograr el éxito como deportista; sabe exactamente qué debe comer, cuántos kilómetros debe correr por día (son alrededor de treinta y dos), qué actitud debe tener si espera alcanzar la victoria, y otros varios detalles importantes que se relacionan con el perfeccionamiento del deporte que ha elegido. Al pensar en él, y en muchos otros' que han tenido éxito en su trabajo o profesión, me pregunté por qué no podría haber más parejas que empleen una dedicación similar para lograr el éxito en su vida matrimonial.
No conozco nada de valor en la vida que se pueda conseguir fácilmente ... y no puede haber nada que tenga más valor que un matrimonio seguro y feliz, con hijos que se sientan de la misma manera. Me dirijo aquí a todos los que desean alcanzar ese éxito, incluyendo a aquellos que han estado casados más de una vez. Mis comentarios no serán de beneficio para nadie que esté en procura de soluciones fáciles, ni tampoco para aquellos que se sientan satisfechos con limitarse a tolerar una relación matrimonial que les disgusta.
La mayoría de los matrimonios fuertes y estables han pasado por severas pruebas. Los cónyuges que se enfrentan y se sobreponen al dolor, la incomprensión y la tentación pueden disfrutar luego de una relación matrimonial hermosa y eterna. No me propongo aquí mirar hacia el pasado, sino al presente y hacia el futuro.

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viernes

SIETE SÍNTOMAS PELIGROSOS DE UN MATRIMONIO ENFERMIZO

por Lindsay R. Curtís
DURANTE los muchos años que he trabajado como consejero, tanto en mi profesión de médico como obispo, he notado ciertos síntomas peligrosos de un matrimonio enfermizo, los cuales agitan repetidamente sus banderillas de precaución al igual que las luces amarillas en una carretera. Las personas que son lo suficientemente listas como para reconocer estas señales de peligro, disminuirán la velocidad en el camino que están siguiendo, o se desviarán para tomar uno más seguro que los alejará de la tragedia de la incomprensión y el divorcio.
Es importante reconocer el hecho de que ninguno de estos síntomas es irrevocable, pero si se pasan por alto, si se les permite continuar en ese mismo estado, pueden ser letales para un matrimonio. Veamos si alguno de ellos se aplica a vuestro matrimonio.

EL ABANDONO DE CORTESÍAS COMUNES
Hace muchos años, el élder Thomas E. McKay fue mi presidente de misión en Suiza. Varios años más tarde, él y su querida esposa me visitaron en mi oficina; para ese entonces, la salud del presidente Thomas, como muchos lo llamaban, no era muy buena. Sólo con penosas dificultades podía sostenerse, y se requera la ayuda de un bastón en un lado y la hermana McKay en el otro para mantenerlo firme.
Lo observé a medida que descendía los escalones de la clínica y se dirigía al auto, el cual estaba estacionado frente al edificio. Con cierto desagrado aceptó la ayuda de la hermana McKay, y rechazó cualquier intento de ayuda que el resto de nosotros tratábamos de proporcionarle.
Siendo que el élder McKay estaba incapacitado para manejar por razón de su salud, me imaginé que su esposa lo ayudaría a introducirse el auto, pero la caballerosidad típica de la familia McKay no iba a ser sacrificada aun por la falta de salud. Ante su insistencia, los dos se dirigieron al lado donde se encuentra el volante, donde él galantemente le abrió la puerta, cerrándola después de que ella se sentó.

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sábado

LAS CONTRIBUCIONES DE JOSÉ SMITH

por Stephen L. Richards

Trataré de enumerar brevemente las contribuciones únicas y distintivas de José Smith. No trataré de valorar su importancia relativa o presentarlas en secuencia lógica o cronológica. La mayoría de estas contribuciones pertenecen al campo de la doctrina teológica. Sin embargo, algunas son de naturaleza más temporal.

LA PRIMERA VISION TRAJO LA CERTEZA DE LA TRINIDAD
Nombro primero una nueva concepción de Dios y la Trinidad. Sin duda alguna, Cuando José era un niño, reinaba mucha confusión en la doctrina concerniente a la personalidad de los Dioses y los personajes de la Trinidad. Las creencias de las sectas existentes en aquel entonces nos parecen ahora más difíciles de interpretar y comprender, si no es que son totalmente incomprensibles. La primera visión aportó claridad, definición y certeza a esta situación,no como producto del razonamiento o del argumento sofisticado sino como la seguridad plena de la experiencia. Cuando José salió de la arboleda, no tuvo necesidad de inventar una teoría, él conocía los hechos. Dios tiene semejanza con el hombre, tiene voz, habla. Es considerado y bondadoso. Contesta las oraciones. Su Hijo es semejante a El pero es una persona distinta. Es obediente con el Padre y es el mediador entre El y los hombres. La suposición de Dios como simple esencia o principio de poder y fuerza en el universo fue derribada para siempre. Este testimonio es directo, positivo e irrefutable. Muchos no han creído en él pero nadie ha tenido jamás el suficiente conocimiento para refutarlo.

EL CARÁCTER DEL ESPÍRITU SANTO
El carácter del Espíritu Santo como miembro de la Trinidad vino más tarde al Profeta por medio de revelación con una claridad y precisión que excedía a todas las otras declaraciones de las Escrituras sobre el particular. El Profeta expuso: "El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un cuerpo de carne y huesos, sino que es un personaje de Espíritu. De no ser así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros". (D. y C. 130:22). También distingue entre la identidad y funciones del Espíritu Santo y las del Santo Espíritu.

UN NUEVO CONCEPTO DEL SACERDOCIO
En segundo lugar, señalo un nuevo concepto de la naturaleza del sacerdocio. No discutiré la restauración de éste, ya que existe suficiente testimonio al respecto para presentarse ante cualquier tribunal, porque la restauración postula que el sacerdocio fue quitado a los hombres, lo cual es un tema de controversia. Sin embargo, sobre la naturaleza, deberes y oficios del sacerdocio, busco en vano cualquier definición comparable a las dadas por el Profeta.
Primeramente está la amplia distribución de los poderes y oficios del sacerdocio entre los hombres y jóvenes de la Iglesia. Esta fue una innovación completa en lo que a la práctica cristiana moderna se refiere. Nadie, sino unos pocos escogidos, habían jamás reclamado o tenido el derecho con anterioridad, aunque hay importante evidencia histórica no conocida por el Profeta, para respaldar la creencia de que la misma práctica existió en la iglesia primitiva.
Pero aún más importante que esta innovación considero yo la nueva constitución del sacerdocio como fue revelada por medio de José Smith. Para mi entendimiento no hay nada más hermoso o verdaderamente cristiano en todas las Escrituras que esta hermosa explicación de la autorización divina a los hombres para actuar en el nombre de Dios. Escuchen:
"He aquí, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. ¿Y por qué no son escogidos?
"Porque tienen sus corazones de tal manera fijos en las cosas de este mundo, y aspiran tanto a los honores de los hombres, que no aprenden esta lección única:
"Que los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los poderes del cielo, y que éstos no pueden ser gobernados ni manejados sino conforme a los principios de justicia.
"Cierto es que se nos confieren; pero cuando tratamos de cubrir nuestros pecados, o de gratificar nuestro orgullo, nuestra vana ambición, o de ejercer mando, dominio o compulsión sobre las almas de los hijos de los hombres, en cualquier grado de injusticia, he aquí, los cielos se retiran, el Espíritu del Señor es ofendido, y cuando se aparta, ¡se acabó el sacerdocio o autoridad de aquel hombre!" (D. y C. 121:34-37).
"Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener, en virtud del sacerdocio, sino por persuasión, longanimidad, benignidad y mansedumbre, y por amor sincero;
"Por bondad y conocimiento puro, lo que ennoblecerá grandemente el alma sin hipocresía y sin malicia:
"Reprendiendo a veces con severidad, cuando lo induzca el Espíritu Santo, y entonces demostrando amor crecido hacia aquel que has reprendido, no sea que te estime como su enemigo;
"Y para que sepa que tu fidelidad es más fuerte que el vínculo de la muerte.
"Deja que tus entrañas se hinchen de caridad hacia todos los hombres y hacia la casa de fe, y que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente; entonces tu confianza se fortalecerá en la presencia de Dios, y la doctrina del sacerdocio destilará sobre tu alma como rocío del cielo.
"El Espíritu Santo será tu compañero constante; tu cetro será un cetro inmutable de justicia y de verdad; tu dominio, un dominio eterno, y sin ser obligado correrá hacia ti para siempre jamás" (D. y C. 121:41-46).
Aquí está el genio del gobierno de Cristo. Ninguna compulsión, simplemente persuasión; ninguna maldad o autocracia, solamente bondad y amor. Aquí está la respuesta a la intolerancia religiosa y a los crímenes de los siglos; la refutación completa de la afirmada injusticia de Dios.

LA REVELACIÓN NUEVA Y CONTINUA
Menciono en seguida el tema de la nueva revelación, que se entiende como la comunicación divina de Dios a los hombres en estos últimos días. Aunque este tema es sumamente importante, no necesito elaborarlo, primeramente, porque es bien comprendido tanto dentro como fuera de la Iglesia, y en segundo lugar, porque su novedad jamás ha sido negada. No quiero decir que la validez de las revelaciones dadas a José Smith no haya sido negada. Lo ha sido, pero todos conceden que el principio y la práctica son una innovación. Toda persona razonable concederá también que esta doctrina, una vez establecida, es el fin de toda la controversia en lo que se refiere a una religión con verdadera autoridad.

EL ESTADO DEL HOMBRE
En seguida viene el nuevo concepto del hombre, su estado pasado, presente y futuro. No sostengo que no se sugirieron ideas, antes del tiempo del Profeta, que fueran en algunos aspectos comparables a las suyas. Sin duda alguna el estado preexistente del hombre ya estaba en la creencia de muchos. No podía ser de otra manera con los estudiosos de la Biblia, pero no había aparecido con anterioridad ninguna comprensión tan coherente y definida como la expuesta por el Profeta. La continuidad de inteligencia e inteligencias; la paternidad, y la maternidad también, de nuestros espíritus individuales; el libre albedrío y la elección que eran nuestros en la vida preterrenal; la creación espiritual que precedió a la creación terrenal; la relación del cuerpo y el espíritu en esta vida y en el más allá, el grandioso plan del progreso eterno, todos estos y muchos temas relacionados, constituyen una exposición autorizada, lógica y unificada sin comparación en la literatura cristiana.

UN NUEVO CONCEPTO DEL CUERPO HUMANO
De interés especial es el concepto del cuerpo como tabernáculo del espíritu. Una filosofía de la vida temporal ha sido creada alrededor de esta idea. En ella el cuerpo del hombre es una cosa sagrada, no es suyo para violarlo sin castigo. Dios se lo proporcionó como morada de su espíritu. Cualquier perjuicio consciente y deliberado al cuerpo es una ofensa a Dios. Resulta que el cuidado del cuerpo tiene un significado espiritual verdadero. Es dudoso que algún grupo religioso en cualquier época haya recibido jamás una doctrina más insólita que la Palabra de Sabiduría; sus prohibiciones muchos las conocen pero su filosofía fundamental es entendida por pocos. Por esta revelación divina de la voluntad de Dios, los hombres son amonestados "no por compulsión" sino por bondadosa persuasión a rehuir todos los estimulantes, narcóticos y sustancias dañinas y a usar en la debida estación aquellos alimentos creados especialmente para el bien del hombre, con promesas maravillosas de sabiduría y salud basadas en la obediencia.

LA FAMILIA DE DIOS, EXALTACIÓN DEL HOMBRE
Intimamente relacionado con el estado del hombre está el concepto de toda la familia humana como hijos de Dios. Sobre este tema, muchas contribuciones enteramente nuevas fueron hechas por José Smith. Estableció la justicia universal y el amor de Dios para todos sus hijos como nadie lo había hecho. Su teología no niega la resurrección a nadie. Todos saldrán de la tumba; todos los cuerpos se reunirán nuevamente con los espíritus para constituir almas eternas, por medio de la redención universal del Salvador. Habrá salvación general para todos en el sentido en que el término es generalmente usado, pero la salvación, que significa resurrección, no es exaltación. En el más allá, como en esta vida, hay grados de gloria, lugares y condiciones de preferencia. La bondad y la obediencia traerán sus recompensas, siendo la mayor de ellas la de morar en la presencia de Dios y su Hijo. Los requisitos prescritos para el evangelio, tales como el bautismo, la confirmación y otras ordenanzas no son necesarios para la resurrección como muchos suponen. Son necesarios solamente para la exaltación, la condición más elevada.
La exaltación no está planeada solamente para unos cuantos elegidos. Está diseñada para todos los que se preparen a entrar al reino. A todos se les da la oportunidad de prepararse, no solamente a los que viven sino también a aquellos que han muerto. Tal es la justicia del Padre.

LOS TEMPLOS Y LA OBRA POR LOS MUERTOS
Esto me conduce a otra contribución inapreciable totalmente distinta y nueva. Parece extraño, con la mención frecuente en los pasajees hebreos acerca de templos, y con la señalada y a menudo repetida referencia al bautismo por los muertos, que José Smith haya sido el primero de todos los cristianos que haya concebido el propósito de los templos e instituido la obra vicaria para los muertos. Este gran proyecto de los últimos días merece un extenso y detallado estudio, mas será suficiente para mi propósito llamar la atención sobre él. En sus ramificaciones y comprensión, abarca substancialmente el panorama entero del evangelio. La historia de la vida está simplificada para el entendimiento de los hombres. Por medio de los poderes eternos del sacerdocio restaurado, las ordenanzas y ceremonias se administran como preparación para la entrada al reino del cielo de nuestro Dios, y a los muertos que han vivido sin la oportunidad de disfrutar de estos altos privilegios, se les dan, por medio del servicio de su parentela, los mismos derechos que a los que viven.

EL SELLAMIENTO DE LOS ESPOSOS
Una de las características de la obra del templo debería ser mencionada especialmente para darle énfasis: el sellamiento de los esposos en el convenio eterno del matrimonio. José Smith enseñó que el círculo familiar es la base de la exaltación y que su proyección hacia la eternidad es el cielo mismo. El santificó la asociación de los que se aman. Hizo al padre sacerdote y a la madre sacerdotisa en el templo del hogar. Si la interpretación gloriosa de esta institución divina pudiera tener aplicación general, los males de la sociedad serían curados y sería establecida la hermandad de la humanidad. Esta sola contribución le da derecho a uno de los primeros lugares entre los filósofos y benefactores del mundo.

LA NUEVA ORGANIZACIÓN Y PRACTICA DE LA IGLESIA
Las limitaciones de esta oportunidad me impiden desarrollar más los puntos adicionales abarcados por mi tema. Debo apenas mencionarlos. La organización de la Iglesia, su crecimiento fenomenal, sus quórumes, divisiones, agencias, autoridades, oficiales, su incomparable sistema misional, todos fueron producto de la inspiración, la sabiduría y la visión del Profeta. El también fue un edificador de ciudades, un estadista de gran visión y director de hombres, de tal categoría que aún después de su muerte su influencia ha crecido con los años.

ESCRITOR Y FILOSOFO
No debo olvidar sus obras literarias. Produjo más Escrituras, es decir, la palabra revelada de Dios, que ningún otro hombre de quien tengamos noticia. En verdad, su producción total de Escrituras casi igualaría la de otras personas juntas. Dentro de las páginas del Libro de Mormón, Doctrinas y Convenios y la Perla de Gran Precio, que vinieron al mundo por medio de él, se encuentran joyas tales como: "La gloria de Dios es la inteligencia"; "Existen los hombres para que tengan gozo"; Es la obra y la gloria de Dios llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre; y una clara declaración del propósito del bien y del mal en el mundo (un problema filosófico que ha confundido a los eruditos de todos los tiempos), y muchas otras verdades de valor inestimable. También vinieron de él frases tan memorables como: "Es imposible que el hombre se salve en la ignorancia", "Un hombre se salva al paso que obtiene conocimiento"; "Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección". Escribió historia y discursos sobre muchos temas y fue un orador grande y convincente.
El conocimiento del mundo en el siglo que siguió a su vida, no ha revelado un solo error en sus declara¬ciones teológicas y filosóficas, y la sociedad que él estableció es sin duda igual, o quizá superior, como muchos estudiosos que no pertenecen a ella sostienen, a todos los sistemas sociales, existentes sobre la tierra.

LA EXPLICACIÓN
¿Cuál es la explicación? ¿Cómo podemos explicar estas extraordinarias realizaciones, estas contribuciones grandes y nobles, al aprendizaje, el conocimiento y la sabiduría de esta época?
Los críticos de José Smith lo han ridiculizado, han hecho énfasis en la vulgaridad de su juventud y en su falta de educación, y han menospreciado su inteligencia. Al hacerlo, ¿han ayudado a encontrar la explicación? Tal vez lo han hecho, sin intención por su parte, ya que mientras más incapaz, por naturaleza y entrenamiento, hacen parecer al Profeta, con más cer¬teza nos encaminamos hacia la inevitable conclusión de que la explicación que él hace de sí mismo y de su obra es la única posible. Si se hubiera probado que él fue una persona de extraordinaria brillantez y educación, podría haber alguna justificación para la presunción de que él había concebido y ejecutado todo; pero aquellos que han tratado de destruirlo han invalidado tal argumento. Tal vez Dios así lo dispuso. Hasta el poco amistoso e insultante linotipista que imprimió el Libro de Mormón, inconscientemente colocó una piedra en la base de la evidencia que establece la verdad del relato del Profeta acerca de la traducción, cuando ridiculizó la puntuación y composición del manuscrito, al estar las oraciones y las palabras corridas como naturalmente resultarían según la manera de dictar descrita por el Profeta.
Solamente hay una explicación lógica. Dios escogió a este hombre. Habió por medio de él. La mente pura y sencilla del joven fue un campo fértil para plantar las semillas espirituales. Estas crecieron y maduraron en una fe perfecta que condujo a José a una asociación con Dios. Cuando eso sucedió, no hubo nada que no lograra, ya que se nos ha dicho siempre que un hombre y Dios son mayoría.

ALABANZA AL PROFETA
Hoy en día lo proclamamos como Profeta y cantamos su alabanza tan sincera, devota, y reverentemente como lo hicieron hace cien años los que se sentaron en su presencia y sintieron la inspiración de su influencia y escucharon de sus labios la palabra de Dios. "Al gran profeta rindamos honores, fue ordenado por Cristo Jesús; A restaurar la verdad a los hombres, y entregar a los pueblos la luz".
(Himno 190)

TESTIFICA LA VERDAD
Me parece escasamente necesario señalar la conclusión obvia y el propósito de este relato. Si cualquier hombre ha recibido en su corazón el testimonio de la verdad divina abarcada en las contribuciones del profeta José, le exhorto a que sea fiel; fiel a su testimonio; fiel al Profeta, al fundador; fiel a la causa y a sus directores debidamente comisionados; fiel a los convenios que ha hecho en lugares santos y fiel a la hermandad del hombre en el servicio que él rinde. Si cualquier hombre no ha recibido este testimonio, le ruego su consideración solícita, devota y sincera. Le ofrezco, de la experiencia de mi vida, la seguridad humilde pero certera de que si él recibe y aplica las enseñanzas de José Smith, será feliz. La duda y la inseguridad lo abandonarán. Un propósito glorioso vendrá a su vida. Los lazos familiares serán más dulces. Las amistades más queridas. El servicio será más noble y la paz de Cristo será su porción. Asilo testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.

viernes

CRISTO Y LA CREACION por BRUCE R. McCONKIE

POR EL ÉLDER BRUCE R. McCONKIE

El Señor espera que creamos y comprendamos la verdadera doctrina de la Creación —la creación de la tierra, del hombre y de todas las cosas vivientes. De hecho, tal como veremos, el entendimiento de la doctrina de la Creación es vital para la salvación. Hasta que obtengamos una verdadera perspectiva de la creación de todas las cosas, no podemos esperar esa plenitud de recompensa eterna que de otra manera podría ser nuestra.

Dios mismo, el Padre de todos nosotros, estableció un plan de salvación por medio del cual sus hijos espirituales pudiesen progresar y llegar a ser como Él, y es el evangelio de Dios, el plan del Padre Eterno, el sistema que salva y exalta, y consiste de tres cosas, las cuales son justamente los pilares de la eternidad; la Creación, la Caída, y la Expiación.

Antes de siquiera poder empezar a comprender la creación física de todas las cosas, debemos saber cómo estas tres verdades eternas, a saber, La Creación, la Caída y la Expiación, están inseparablemente unidas. Ninguna de ellas puede existir sola; cada una está vinculada a las otras dos, y sin el conocimiento de todas juntas, no es posible comprender la verdad respecto a ninguna de ellas.

La salvación está en Cristo y nos liega por medio de su sacrificio expiatorio. La expiación de nuestro Señor Jesucristo es el centro de la religión revelada; es la verdad que redime al hombre de la muerte física y espiritual introducida al mundo a consecuencia de la caída de Adán. Todo hombre resucitará porque nuestro bendito Señor murió y volvió a levantarse, siendo así las primicias de los que durmieron.

Es más, Cristo murió para salvar a los pecadores. Tomó sobre sí los pecados de todos los hombres con la condición de que se arrepintiesen. La vida eterna, el mayor de todos los dones de Dios, es accesible al hombre debido a lo que Cristo hizo en Getsemaní y en Gólgota. El es la resurrección y la vida. La inmortalidad y la vida eterna son los frutos de la Expiación. El hombre no posee lenguaje o manera de expresar que pueda describir la gloria, maravilla y significado infinito del poder liberador de nuestro gran Redentor.

Pero, recordad que la Expiación vino a causa de la Caída. Cristo pagó el rescate por la transgresión de Adán. Si no hubiese habido una Caída, no hubiese habido una Expiación con sus consiguientes inmortalidad y vida eterna. De manera que, tan seguramente como la salvación llega a causa de la Expiación, así también la salvación llega a causa de la Caída.

La mortalidad, la procreación y la muerte tuvieron su origen con la Caída. Las pruebas y tribulaciones del período de prueba mortal comenzaron cuando nuestros primeros padres fueron echados de su hogar en el jardín de Edén. "Por motivo de que Adán cayó, nosotros existimos; y por su caída vino la muerte; y somos hechos participantes de miseria y aflicción." (Moisés 6:48.) Una de las declaraciones doctrinales más profundas que jamás se han hecho provino de los labios de Madre Eva, quien dijo: "De no haber sido por nuestra transgresión, nunca habríamos tenido posteridad, ni hubiéramos conocido jamás el bien y el mal, ni el gozo de nuestra redención, ni la vida eterna que Dios concede a todos los que son obedientes." (Moisés 5:11.)

Nuestro conocimiento de la Creación es limitado. No sabemos el cómo, por qué y cuándo de todas las cosas.Recordad también que la Caída fue posible porque un Creador infinito formó la tierra, el hombre y todas las cosas vivientes de tal manera que pudieran caer. Esta caída suponía un cambio de estado.

Todas las cosas fueron creadas de tal manera para que pudiesen caer o cambiar, y así se introdujo el tipo de existencia necesario para poner en operación todos los términos del plan eterno de salvación del Padre.

La primera creación física de todas las cosas era de una naturaleza paradisíaca. En la época del jardín de Edén, toda forma de vida existía en un estado más sublime y diferente del que actualmente prevalece. La Calda las llevaría a un nivel menor y uno en que podrían progresar. La muerte y la procreación aún tenían que presentarse en la tierra. La muerte sería la dádiva de Adán al mundo, y la dádiva de Dios sería la vida eterna por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

De manera que, la existencia provino de Dios, la muerte vino de Adán, y la inmortalidad y vida eterna vinieron por intermedio de Cristo. En el lenguaje preciso y elocuente de Lehi, todos los hombres están en un "estado de probación" debido a la Caída, Y "si Adán no hubiese transgredido, no habría caído, sino que habría permanecido en el jardín de Edén." Adán estaba entonces en un estado de inmortalidad física, lo que significa que habría vivido para siempre porque aún no existía la muerte. "Y [nuestros primeros padres] no hubieran tenido hijos". Se les hubiera negado la experiencia de un período de prueba mortal y una muerte mortal, y es por medio de estas dos cosas, la muerte y las pruebas de la mortalidad, que se logra la vida eterna. Sin embargo, gracias sean dadas a nuestro Dios, "Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo, Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de poder redimir a los hijos de los hombres de la caída." (2 Nefi 2:21-26.)

Sabiendo todas estas cosas con respecto al plan de salvación, estamos ahora en posición de considerar la creación de esta tierra, el hombre y todas las cosas vivientes. Sabiendo que la Creación hizo posible la Caída, y que la Caída hizo posible la Expiación, y que la salvación misma ocurre a causa de la Expiación, estamos listos para poner el conocimiento revelado de la Creación en su debida perspectiva.

Nuestro conocimiento de la Creación es limitado. No sabemos el cómo, por qué y cuándo de todas las cosas. Nuestras limitaciones son tales que no podríamos comprenderlas si se nos revelaran en toda su gloria, plenitud y perfección. Lo que se ha revelado es esa parte de la palabra del Señor que debemos creer y comprender si hemos de ver la verdad de la Caída y la Expiación y así ser herederos de la salvación,

En algún momento en el futuro, el Señor requerirá más de sus santos con respecto a la Creación de lo que ahora requiere de nosotros. "El día en que el Señor venga, él revelará todas las cosas", nos instruye la revelación moderna, "cosas que han pasado y cosas ocultas que ningún hombre conoció; cosas de la tierra, mediante las cuales fue hecha, y su propósito y estado final." (D. y C. 101: 32-33.)

Hasta que llegue el Milenio, nuestra responsabilidad es creer y aceptar esa porción de verdad tocante a la Creación que se nos ha dado.

Cristo es el Creador y Redentor de mundos tan numerosos que no pueden ser numerados por el hombre. En cuanto a sus proyectos infinitos y eternos de creación y redención, la palabra divina atestigua: "Y he creado incontables mundos", dice el Padre, "y también los he creado para mi propio fin; y por medio del Hijo, que es mi Unigénito. . . Pero sólo te doy un relato de esta tierra y sus habitantes." Tocante a todos los demás mundos creados por la mano del Señor, sólo sabemos que es su obra y gloria "llevar a cabo", por medio del Redentor, "la inmortalidad y la vida eterna" de todos sus habitantes. (Moisés 1:33, 35, 39.)

En lo que posiblemente sea la visión más gloriosa dada al hombre en esta dispensación, José Smith y Sidney Rlgdon vieron al "Hijo, a la diestra del Padre", y "oyeron la voz testificar que él es el Unigénito del Padre; que por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios". (D. y C. 76: 20, 23-24.) De manera que Cristo es el Creador y el Redentor, por El fueron hechos los mundos, y por medio de su infinita Expiación, los habitantes de esos mundos son adoptados a la divina familia como sus co-herederos. Fue acerca de esta visión y como resultado de esta disposición que permite que los santos se conviertan en hijos de Dios, por medio de la fe, que José Smith escribió:

"Y oí una gran voz que atestiguaba del cielo,

El es el Salvador y el Unigénito del Padre;

por El, por medio de El y de El se hicieron todos los mundos, aun todos los que se mueven en los cielos tan amplios.

Cuyos habitantes también, desde el primero hasta el último, son salvos por nuestro Salvador; y son, por supuesto, hijos e hijas engendradas de Dios por intermedio de las mismas verdades y los mismos poderes."

(Traducción libre, Milienial Star, vol. 4, págs. 49-55; citado en Mormon Doctrine, 2da. edición, Salt Lake City: Bookcraft, 1966, pág. 66.)

La naturaleza infinita y eterna de la Creación y la redención está más allá del alcance de la comprensión humana. Agradecemos que el Señor nos haya dado esta vista fugaz de la sempiterna verdad relacionada con sus obras infinitas. Pero es esta tierra la que nos interesa. Son las verdades tocantes a "nuestra creación" las que nos marcarán la senda al esforzarnos por ganar la vida eterna.

Miremos, entonces, junto con Abraham, la gran hueste de "inteligencias nobles y grandes" en la existencia pre terrenal. "Entre ellos" hay uno "semejante a Dios". El es el gran Jehová, el Primogénito del Padre. Le oímos decir a "los que se hallaban con él", a Miguel y a una gran hueste de almas valientes: "Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos de estos materiales y haremos una tierra sobre la cual éstos puedan morar". (Abraham 3: 22,24.)

Al observar, escuchar y meditar, nuestras mentes se iluminan y nuestro entendimiento alcanza el cielo. Ciertamente Cristo es el Creador del futuro hogar de los hijos espirituales del Padre. Pero no obra solo; la Creación es un proyecto organizado y cada uno de los otros espíritus grandes y nobles desempeña su parte; la tierra es creada de materia ya existente. Con toda certeza los elementos son eternos, y crear es organizar.

A medida que la obra progresa, vemos el cumplimiento de lo que Dios le dijo a Moisés en los Diez Mandamientos: "En seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día" (Éxodo 20:11). Es en cuanto a los acontecimientos creativos que se efectuaron durante cada uno de estos "días" a los que ahora haremos referencia.

Pero, primeramente, ¿qué es un día? Es un período específico; es una época, una serie de épocas, una división de la eternidad. Es el período entre dos acontecimientos que pueden identificarse. Y cada día, sea cual fuere su duración, consiste del tiempo necesario para sus propósitos. Una manera de medir el tiempo es aquel que un cuerpo celeste requiere para girar completamente sobre su eje. Por ejemplo, Abraham dice que "conforme a la manera del Señor", un día consiste de "mil años". Esto es "una revolución . . . de Kólob", dice él, y está de acuerdo con la "manera de contar" del Señor (Abraham 3:4.)

No existe declaración revelada que especifique que cada uno de los "seis días" de los que se habla en la Creación fueron de la misma duración. Las tres narraciones con las que contamos son la mosaica, la abrahámica y la que se presenta en los templos. Cada una de éstas tiene como origen al profeta José Smith. Las narrativas mosaica y abrahámica sitúan los acontecimientos creativos en los mismos días sucesivos. Seguiremos estas narraciones de las Escrituras en nuestro análisis. La narración del templo, por razones que han de ser obvias a los que están familiarizados con sus enseñanzas, tiene una división distinta de los acontecimientos. Parece claro que los "seis días" se refieren a un período continuo y que no hay lugar alguno donde deban obligadamente colocarse líneas divisorias entre los acontecimientos sucesivos.

Las narraciones mosaica y del templo tratan la creación física, o sea, la organización de materia a su forma tangible. No son relatos de la creación espiritual. Abraham nos da un anteproyecto de la Creación cuando habla acerca de los planes de los seres santos que efectuaron la obra creadora. Después de recitar los acontecimientos de los "seis días", añade: "Y así fueron sus decisiones al tiempo que acordaron entre sí formar los cielos y la tierra." (Abraham 5:3.)

Luego dice que cumplieron con su obra tal como lo habían planificado, lo que significa que también podemos considerar la narración Abrahámica como una de la creación misma.

El primerdía—Elohím, Jehová, Miguel y una hueste de nobles y grandes participaron. "Los dioses" crearon los cielos atmosféricos y la tierra física. Estaba "sin forma, y vacía"; en tal estado no podía servir de ningún propósito útil para la salvación del hombre. Estaba "vacía y desolada"; la vida no podía aún existir en su superficie; no era aún un lugar digno para ser habitado por los hijos de Dios. Las "aguas" de la gran "profundidad" estaban presentes y la "obscuridad prevalecía" hasta que se dio el divino decreto: "Haya luz". La luz y la obscuridad entonces se "separaron", y una se llamó "Día" y la otra "Noche". Es evidente que nuestro planeta fue de esta manera formado como una orbe giratoria y colocada en su relación actual con nuestro sol. (Moisés 2:1-5; Abraham 4:1-5.)

El segundo día—En este día "las aguas" fueron "separada[s]" entre la superficie de la tierra y los cielos atmosféricos que la rodeaban. Un "firmamento" o una "expansión" llamado "Cielo" se creó "de modo que separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión". Es así que, al ver el desarrollo de los acontecimientos creativos, parece haberse provisto que nubes, lluvias y tormentas dieran vida a lo que aún en el futuro crecería y moraría sobre la tierra. (Moisés 2:6-8; Abraham 4:6-8.)

El tercer día—Este es el día en el cual comenzó la vida. En él "las aguas. . . debajo del cielo" fueron reunidas "en un lugar", y "la tierra seca" apareció. Lo seco se llamó "Tierra", y las aguas se convirtieron en "Mar". Este es el día en el que "los Dioses organizaron la tierra para que produjese" pasto, hierbas, plantas y árboles, el mismo día en el que la vegetación, con todas sus formas tan variadas, en efecto nacieron de las semillas plantadas por los Creadores. Este fue el día cuando se dio el decreto para que el pasto, las hierbas, y los árboles sólo podían nacer de su "propia semilla", y que cada uno, a su vez, podía reproducirse "según su especie". Así es como se establecieron los límites del reino vegetal a manos de aquellos que crearon todo árbol y planta en su gran variedad. (Moisés 2:9-13; Abraham 4:9-13.)

El cuarto día—Después de que las semillas, en su gran variedad, se hubieron plantado en la tierra, después de que éstas hubieron brotado y crecido, después de que cada especie fue preparada para que produjese fruto y semilla según su género, los Creadores organizaron todas las cosas de tal manera que su jardín terrenal fuese un lugar bello y productivo. Ellos "organizaron las luces en la expansión del cielo" a fin de que existiesen "estaciones" y una manera de medir "días" y "años". No hay ninguna forma de poder saber qué cambios se suscitaron entonces, pero durante este período el sol, la luna y las estrellas asumieron la relación actual que tienen con la tierra. Por lo menos, la luz de cada una de ellas comenzó a brillar a través de las nieblas que envolvían la recién creada tierra, a fin de que pudieran cumplir con su parte en referencia a todo tipo de vida que pronto habría de existir sobre la nueva orbe. (Moisés 2:14-19; Abraham 4:14-19.)

El quinto día—A continuación llegaron el pez, el ave y "todo animal viviente" cuyo ambiente natural son "las aguas". Sus Creadores los colocaron en la tierra recién organizada, y se les dio el mandato: "Fructificad y multiplicaos, y henchid las aguas en el mar; y multiplíquense las aves en la tierra." Este mandato, así como el decreto similar que se le dio al hombre y que se aplicaba a toda vida animal, no podían entonces obedecer, pero pronto podrían hacerlo. En añadidura a este mandato estaba la divina restricción de que las cosas que habían sido creadas en las aguas sólo podían reproducirse "según su especie", y que toda "ave alada" podía reproducirse "según su especie". No se hizo ninguna provisión para que hubiese una evolución o cambio de una especie a otra. (Moisés 2:20-23; Abraham 4:20-23.)

El sexto día—El día culminante de la creación ya estaba a la mano. En las horas tempranas de ese día, los grandes Creadores hicieron "las bestias de la tierra según su especie, y el ganado según su género, y todo lo que se arrastra sobre la tierra, según su naturaleza". Y se aplicaron las mismas restricciones procreativas sobre ellos que sobre toda forma de vida; ellos también han de reproducirse sólo según su género.

Todo aquello de lo que hemos tratado ya había sido creado, pero ¿qué del hombre? ¿Se encuentra el hombre sobre la tierra? No. De manera que "los Dioses" habiendo consultado entre sí, dijeron: "Descendamos y formemos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... De modo que los Dioses descendieron para organizar al hombre a su propia imagen, para formarlo a imagen de los Dioses, para formarlos varón y hembra." Entonces hicieron tal como habían tomado consejo, y se llevó a cabo el acontecimiento creador más glorioso de todos. El hombre es la mayor creación viviente que existe, de acuerdo con la voluntad divina. El hombre es a la Imagen y semejanza del Padre Eterno, y es a él a quien se da "dominio" sobre todas las cosas, A continuación, y para que Sus propósitos progresen eternamente, Dios los bendijo "varón y hembra", a quienes El había creado, y les mandó diciendo: "Fructificad y multiplicaos, henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio en los peces del mar, y en las aves del cielo, y en todo ser viviente que se mueve sobre la tierra." Al llegar a su fin el "sexto día", los Creadores, viendo sus labores creadoras con satisfacción, percibieron que "todas las cosas" que habían hecho eran "buenas en gran manera". (Moisés 2:24-31; Abraham 4:24-31.)

Tal es la narrativa revelada de la creación. Nuestro resumen ha combinado elementos de las narraciones mosaica, abrahámica y del templo. Es aquí donde en el registro mosaico, las Escrituras dicen: "Así se terminaron el cielo y la tierra y todas sus huestes." El Señor entonces descansó el "séptimo día". (Moisés 3:1-3.)

¿Por qué nos dio el Señor estas narraciones reveladas de la Creación? ¿Qué propósito tienen? ¿En qué forma nos ayuda este conocimiento a labrar nuestra salvación y centrar nuestro amor en Aquel de quien somos y por quien todas las cosas fueron hechas?

Es evidente que no hemos recibido ninguna revelación que no necesitemos. Todo lo que el Señor hace lo hace con un propósito. El espera que atesoremos Su palabra, que meditemos en nuestro corazón sus significados profundos y escondidos, y comprendamos su pleno significado. Aquellos qua han logrado hacerlo saben que las narraciones reveladas de la Creación están diseñadas para cumplir dos grandes propósitos. Su propósito general es permitirnos comprender la naturaleza de nuestro período de prueba mortal, un período en el que todos los hombres son probados "para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare". (Abraham3:25.) Su propósito específico es el permitirnos comprender el sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo, el cual es la base esencial de la religión revelada.

Es justo decir que una simple recitación de lo que aconteció durante los "seis días" y agregar que el Señor descansó el "séptimo día" no aclaran, de por sí, los propósitos de las narraciones sobre la creación. Es así que el Señor, tal como se registra en el capítulo 3 de la narrativa mosaica, continúa con la explicación del propósito y naturaleza de la Creación. Se hacen comentarios respecto a la Creación, se revelan algunos hechos y principios sin los cuales no podemos imaginar lo que es la verdadera doctrina de la Creación. Estas declaraciones se introducen en la narrativa histórica para darnos su verdadero significado. No son recitaciones cronológicas, sino comentarios de lo que ya se había expuesto en su orden consecutivo.

El Señor Introduce su comentario tocante a la Creación diciendo que los acontecimientos de los "seis días" "son los orígenes del cielo y de la tierra, cuando fueron creados, el día en que yo, Dios el Señor, hice el cielo y la fierra". (Moisés 3:4). Así que todas las cosas han sido creadas, se ha concluido la obra y la narración es revelada; pero ésta sólo se puede comprender si se presentan algunas verdades adicionales, las cuales tienen que ver con la existencia pre terrenal de todas las cosas y la naturaleza paradisíaca de la tierra y de todas las cosas cuando primeramente salieron de la mano del Creador. Ambos conceptos están ligados en las mismas frases, y en algunos casos las palabras que se utilizan tienen doble significado y se aplican tanto a la vida pre terrenal como a la creación paradisíaca.

Es así que el Señor dice que creó "toda planta del campo antes que existiese en la tierra, y toda hierba del campo antes que creciese... Y yo, Dios el Señor, había creado a todos los hijos de ¡os hombres; y no había hombre todavía para que labrase ¡a tierra; porque los había creado en el cielo." (Moisés 3:5.) Es claro que se habla de la existencia pre terrenal de todas las cosas. Esta tierra, todos los hombres, animales, peces, aves, plantas, todas las cosas —todas han existido primero como espíritus. Su hogar fue el cielo, y la tierra fue creada para ser el sitio donde pudieran asumir la mortalidad.

"Porque yo, Dios el Señor, creé espiritualmente todas las cosas de que he hablado, antes que existiesen físicamente sobre la faz de la tierra." Aplíquense estas palabras a la creación espiritual, por decirlo así, y se discernirá su veracidad. Sin embargo, tienen aún un significado mucho mayor. A estas palabras les sigue la declaración: "Pues yo, Dios el Señor, no había hecho llover sobre la faz de la tierra ... y aún no había carne sobre la tierra, ni en el agua, ni el aire; mas yo, Dios el Señor, hablé, y subió de la tierra un vapor, y regó toda la superficie de la tierra." (Moisés 3:5-6.) El Señor aquí hace una declaración tocante a los acontecimientos de los cuales se ha hablado, los acontecimientos de los "seis días"; la narración de la creación física, tangible o temporal que se describe en el capítulo 2 de Moisés. Allí dice que las cosas que así fueron hechas fueron creadas "espiritualmente" y que no estaban "físicamente sobre la faz de la tierra", por las razones que ya se han citado.

Es aquí donde debemos introducir una declaración de nuestro décimo Artículo de Fe: "Creemos. . . que la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca." Es decir, cuando la tierra fue primeramente creada, estaba en un estado tal como se hallaba en el jardín de Edén, donde no existía la muerte. Y cuando el Señor vuelva y comience la era milenial, la tierra regresará a su estado paradisíaco. La tierra será renovada, se convertirá en un nuevo cielo y una nueva tierra donde reinará la rectitud. En aquel día, "no habrá pesar, porque no habrá muerte" como hoy la conocemos. (D.y C. 101:29.)

Así aprendemos que la creación inicial fue una creación paradisíaca; la muerte y la mortalidad aún no habían llegado al mundo. No había carne " mortal sobre la tierra para ninguna forma de vida. La creación ya había tomado lugar, pero la mortalidad, como nosotros la conocemos, todavía estaba en el futuro. Todas las cosas habían sido creadas en un estado de inmortalidad. Fue de este día que Lehi dijo: "Y todas las cosas que fueron creadas tendrían que haber permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas; y habrían permanecido para siempre, sin tener fin." (2 Nefi 2:22.) Si no hay muerte, todas las cosas deben, por necesidad, continuar viviendo para siempre, sin conocer fin.

El comentario divino respecto a la Creación continúa, diciendo: "Y yo, Dios el Señor, formé al hombre del polvo de la tierra, y soplé en su nariz el aliento de vida; y el hombre fue alma viviente, la primera carne sobre la tierra, también el primer hombre; sin embargo, todas las cosas fueron creadas con anterioridad; pero fueron creadas espiritualmente y hechas conforme a mi palabra." (Moisés 3:7) ¡Qué significado tan profundo tienen estas palabras! El cuerpo físico de Adán es hecho del polvo de la misma tierra a la cual los Dioses llegaron para formarlo. Su "espíritu" entra al cuerpo, como Abraham lo expresa. (Abraham 5:7.) El hombre se convierte en un alma viviente, inmortal; el cuerpo y el espíritu son unidos; ha sido creado "espiritualmente", así como lo fueron todas las cosas, porque no existe aún la mortalidad. Entonces Adán cae; comienzan la mortalidad, la procreación y la muerte. El hombre caído es mortal, tiene carne que es mortal, y es "la primera carne sobre la tierra". Y los efectos de su caída recaen sobre todas las cosas vivientes; éstas caen también en el sentido de que se hacen mortales. La muerte entra al mundo, la mortalidad reina, comienza la procreación y los grandes y eternos propósitos del Señor siguen adelante.

Así, "todas las cosas" fueron creadas como entidades espirituales en el cielo; luego, "todas las cosas" fueron creadas en un estado paradisíaco sobre la tierra, es decir, "fueron creadas espiritualmente", porque aún no existía la muerte. Tenían cuerpos espirituales formados de los elementos de la tierra a diferencia de los cuerpos mortales que recibirían después de la Caída cuando la muerte entrara a formar parte de todas las cosas. Los cuerpos naturales están sujetos a la muerte natural; los cuerpos espirituales, siendo paradisíacos en naturaleza, no están sujetos a la muerte. He aquí la necesidad de una caída y la mortalidad y muerte que la acompañan.

Es por esto que explica la escritura: "Y yo, Dios el Señor, planté un jardín hacia el oriente en Edén, y allí puse al hombre que había formado" (Moisés 3:8). Adán, nuestro padre, vivió en el jardín de Edén. El fue el primer hombre de todos los hombres en el día de su creación, y el se convirtió en la primera carne de toda carne a consecuencia de la Caída. Debido a la Caída, todas las cosas cambiaron de su estado espiritual a un estado natural. Es así que leemos: "Y de la tierra, yo, Dios el Señor, hice crecer físicamente todo árbol que es agradable a la vista del hombre; y el hombre podía verlos. Y también se tornaron en almas vivientes. Porque eran espirituales el día en que los creé." (Moisés 3:9: cursiva agregada.)

En todo esto no existe tal cosa como la evolución de una especie a la otra. La narración habla de "todo árbol" y de "todas las cosas". Considerando todo ello como una unidad colectiva, la narración continúa, diciendo: "Permanecen en la esfera en que yo, Dios, los creé, sí, todas las cosas que preparé para el uso del hombre; y éste vio que eran buenas como alimento." (Moisés 3:9.)

El comentario del Señor respecto a la Creación también Incluye: "Y de la tierra yo, Dios el Señor, formé a toda bestia del campo y a toda ave del cielo;... y también fueron almas vivientes, porque yo, Dios el Señor, soplé en ellos el aliento de vida," (Moisés 3:19.) También dice, hablando figurativamente, que Eva fue formada de la costilla de Adán. En aquel día, cuando ni la muerte ni las experiencias que nos prueban en la mortalidad habían entrado al mundo, "estaban ambos desnudos, el hombre y la mujer, y no se avergonzaban". (Moisés 3:31-25.)

El Gran Creador se convirtió en el Redentor a fin de rescatar a los hombres de los efectos de la Caída.Con respecto a la Caída en sí, se nos dice que el Señor plantó "el árbol de la ciencia del bien y del mal" en medio del jardín. (Moisés 3:9.) A Adán y a Eva se les dio el mandato: "De todo árbol del jardín podrás comer libremente, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás. No obstante, podrás escoger según tu voluntad, porque te es concedido; pero recuerda que yo lo prohíbo, porque el día en que de él comieres, de cierto morirás." (Moisés 3; 16-17.) Nuevamente, la narración habla de manera figurativa. El significado de participar del bien y del mal es que nuestros primeros padres cumplieron con aquellas leyes requeridas para que sus cuerpos cambiaran de su estado paradisíaco e inmortal a un estado de mortalidad natural.

En el capítulo 4 de Moisés se nos da la narrativa de la Caída. Adán y Eva toman del fruto prohibido y la tierra es maldecida y comienza a producir cardos y espinos; es decir, la tierra cae a su estado natural actual. Se identifica a Eva como "la madre de todos los vivientes" (versículo 26), y ella y Adán comienzan a procrear "hijos e hijas" (Moisés 5:3).

De esta forma, el hombre es creado de tal manera que le es posible caer. Cae y así trae la mortalidad, la procreación y la muerte a fin de ser redimido por el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. Así es rescatado de la muerte física y espiritual que sobrevino al mundo con la caída de Adán a fin de lograr la inmortalidad y la vida eterna. La Creación, la Caída y la Expiación están unidas con un solo vínculo.

Estas verdades reveladas de la creación de todas las cosas son contrarias a muchas de las especulaciones y teorías del mundo. Son, sin embargo, lo que la palabra inspirada dicta y tenemos el deber de aceptarlas. Somos sinceros al admitir que nuestro conocimiento de la creación del universo, de esta tierra, del hombre, y de todas las cosas vivientes, es muy escaso —tal vez hasta podamos decir minúsculo— en comparación con todo lo que tenemos que aprender. Pero el Señor nos ha revelado tanto del misterio de la creación como es necesario tener en nuestro estado de probación.

El nos ha revelado las verdades básicas que nos permiten comprender la verdadera doctrina de la Creación. Esta doctrina es que el Señor Jesucristo es tanto el Creador como el Redentor de esta tierra y de todo lo que en ella hay, con la única excepción del hombre mismo; es que el Señor Dios mismo, el Padre de todos nosotros, vino a la tierra y creó al hombre, varón y hembra, a imagen y semejanza suya; es que la tierra y todo lo demás fueron creados en un estado paradisíaco a fin de que pudiera haber una caída; es que el Gran Creador se convirtió en el Redentor a fin de rescatar a los hombres de los efectos de la Caída, y así llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre; es que la Creación, la Caída y la Expiación son los tres pilares de la eternidad; es que todos aquellos que aceptan al Cristo como Creador así como Redentor tienen la posibilidad de ser coherederos con El y de esa manera heredar todo lo que Su Padre tiene. Ciertamente Cristo es tanto el Creador como el Redentor, así como lo expresa la reproducción de mármol de la estatua de Bertel Thorvaldsen, llamada Christus la que se encuentra en el centro de visitantes en la Manzana del Templo en Salt Lake City, Utah. Allí vemos al Creador en majestuoso mármol, parado en el centro de la eternidad. En el cielo raso acupulado y en las paredes circundantes están pintados los cielos con sus innumerables orbes, todos en movimiento en un universo organizado. Al mirar lo que la mano del hombre ha creado, podemos percibir, en una pequeña manera, el milagro de la creación.

También vemos en la estatua las marcas de los clavos en aquellas benditas manos, las manos que sanaron y bendijeron, y también en los pies que anduvieron por las polvorientas sendas de la tierra que sus propias manos habían creado. Vemos la cicatriz en el costado herido de donde surgieron sangre y agua como señal de que la Expiación se había cumplido. Y nuevamente, nuestras mentes son abiertas, en una forma aún limitada, y percibimos el milagro de la Redención.

Al meditar sobre la maravilla de todas estas cosas, nuestra vista y pensamientos descansan en la bella faz y sentimos aquel poder que nos llama con los brazos abiertos. Es entonces que aquella maravilla en mármol parece tomar aliento, cobrar vida y decir: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida." (Juan 14:6.) "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28.) Venid a mí y seréis salvos. Venid, heredad el reino preparado desde la fundación del mundo para todos los que me aceptan como Creador y Redentor. Venid, sed uno conmigo; yo soy vuestro Dios.

UNA VISIÓN DEL PROGRAMA DE LAS MAESTRAS VISITANTES por el presidente Spencer W. Kimball

por el presidente Spencer W. Kimball


El presidente Kimball pronunció este discurso el 16 de septiembre de 1958, cuando era miembro del Consejo de los Doce, Su mensaje, presentado en una convención de maestras visitantes en la Estaca Monument Park de Salí Lake City, sigue siendo actual e importante.


Mis queridas hermanas, creo que mi primer descubrimiento de la existencia e importancia de la Sociedad de Socorro tuvo lugar a muy temprana edad en mi vida.

MÍ familia se mudó de Salt Lake City a Atizona cuando yo tenía tres años. En aquel entonces mi madre tenía seis hijos y durante el tiempo en que pasó por cinco embarazos y sus respectivos alumbramientos, era presidenta de la Sociedad de Socorro del barrio.

Nos mudamos a una región nueva, donde el agua se extraía de pozos, donde había tantas moscas que por la noche era casi imposible ver a través de las telas metálicas de una puerta; donde también prevalecían la fiebre tifoidea y muchas otras enfermedades; donde la ayuda médica era sumamente limitada ya que no había hospitales, enfermeras o personas entrenadas, excepto el doctor del distrito, quien ya tenía más trabajo del que podía atender.

— No hace mucho leí en el diario de mi madre expresiones como la siguiente:

"Dejé a los niños con ... y fui a casa de la hermana Smith, donde una de las mellizas acababa de morir y había otros niños gravemente enfermos de fiebre tifoidea." "Hoy pasé el día con otras hermanas confeccionando mortajas para los niños fallecidos de la hermana Jones", y así continuaba.

Así conocí la Sociedad de Socorro, y estoy seguro de que hasta cierto grado continúa llevándose a cabo esa clase de trabajo, porque según lo interpreto, éste incluye no solamente el bienestar espiritual y moral de la gente del barrio, sino también el físico.

Cada vez que pienso en las maestras visitantes, considero que en muchas maneras vuestros deberes son semejantes a los maestros orientadores, quienes deben "velar siempre por los de la Iglesia" - no solamente veinte minutos al mes, sino siempre -"y fortalecerlos"- no sólo tocar la puerta, sino estar con ellos, alentarlos y fortificarlos, habilitarlos y fortalecerlos - "ver que no haya iniquidad ... ni dureza ... ni calumnias, ni mal decir" (D. y C. 20:53-54).

¡Qué gran oportunidad! Pero lamentable¬mente muchos prefieren hablar acerca de otras cosas como el tiempo, la política, de algo que acaba de tener lugar en el barrio, la división del mismo, la reorganización de un obispado, la reorganización de la presidencia de la Sociedad de Socorro, o cualquiera de las muchas cosas que pueden suceder en el barrio, dando lugar a la gente para dudar o criticar. Cuan privilegiadas son dos hermanas que van a un hogar, mantienen a un mínimo lo que podría ser perjudicial y además, edifican y apoyan a todas las autoridades de la Iglesia, a la Iglesia misma, sus doctrinas, sus programas y prácticas. Tal como yo lo entiendo en este programa no se puede utilizar la fuerza; es una obra de amor y aliento. Es sorprendente ver a cuántas personas podemos convertir e inspirar con amor. Debemos "amonestar, exponer, ex¬hortar y enseñar, e invitar...a venir a Cristo" (D. y C. 20:59). Esto puede ser tanto para los que no son miembros así como para aquellos que lo son.

A fin de lograr el éxito, una maestra visitante debe tener un elevado propósito y recordado en todo momento, debe poseer un gran discernimiento, un entusiasmo invencible, una actitud positiva y un gran amor. En Doctrinas y Convenios el Señor dijo;

"Y se os dará el Espíritu por la Oración de fe; y si no recibís el espíritu, no enseñaréis. (D. y C. 42:14.)

Considerando que vuestra obra está íntimamente unida a la del Sacerdocio, enseñaréis, como dice el Señor, "los principios de mi evangelio que se encuentran en la Biblia y en el Libro de Mormón, que contiene la plenitud de mi evangelio" (D. y C. 42:12), no sólo reglas de ética -, y tenéis siempre la libertad de acudir a ellos, interpretarlos, y mediante vuestra inspiración, brindarlos a esa hermana en particular. Debe haber para cada persona un mensaje diferente, un método diferente, una conclusión diferente, una manera diferente de obtener un testimonio.

La maestra, naturalmente, debe vivir de acuerdo con todo lo que enseña; es obvio, pese a que a veces lo olvidamos: que de todo lo que ella enseña da testimonio mediante su propia obediencia. El Señor dijo:

"Y os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino." (D. y C. 88:77.)

No quedamos satisfechos simplemente con visitas, con la renovación de amistades. Na¬turalmente la amistad es importante, pero ¿cuánto más se podría afirmar una amistad si se le enseñara a alguien los principios eternos de vida y salvación?

Vuestro testimonio es un medio sumamente eficaz; nadie puede refutarlo ni destruirlo. Muchos expertos en las Escrituras dedican toda su vida al estudio de las mismas, y las pueden conocer, debatir y acudir a ellas mejor que muchos de nosotros; pero ninguno de ellos puede jamás refutar vuestro testimonio. No siempre tenéis que expresarlo en la manera formal; existen muchas otras formas.

Las maestras visitantes deben superarse y brindar dirección a las mujeres de los hogares que visitan. Deben superarse en energía, en discernimiento y perfección, y en testimonio, porque, por sobre todas las cosas, su testimonio es irrefutable.

La sección 38 de Doctrinas y Convenios, empezando con el versículo 23, atrae mi atención:

Pero, de cierto os digo, enseñaos los unos a los otros, de acuerdo con el oficio al cual yo os he llamado;

Y estime cada hombre", creo que también podemos decir cada mujer, "a su hermano", o hermana, "como a sí mismo, practicándola virtud y la santidad delante de mí.

¿Qué hombre de entre vosotros, si teniendo doce hijos que le sirven obedientemente, y no hace acepción de ellos, dijere a uno: Vístete de lujo y siéntate aquí; y al otro: Vístete de harapos y siéntate allí, podrá luego mirarlos y decir soy justo?

He aquí, esto os lo he dado por parábola, y es aun como yo soy. Yo os digo: Sed uno; y si no sois uno, no sois míos. (D. y C.38:23-24, 26-27.)

Hay muchas hermanas que están viviendo en harapos; harapos espirituales. Tienen derecho a túnicas maravillosas, túnicas espirituales, como dice en la parábola. Mucho es lo que hablamos del deber, pero vuestro es el privilegio de ir a esos hogares y cambiar esos harapos por túnicas.

Hablamos acerca del deber, pero hemos perdido el entusiasmo, el discernimiento y el objetivo cuando decimos: "Esta mañana tengo que hacer mis visitas". En vez de ello deberíamos decir: "Hoy es el día que he estado esperando. Me siento feliz al ir a los hogares de mis hermanas y ayudarlas a elevarse a nuevas alturas".

Vosotras tenéis una sagrada responsabilidad; habéis sido llamadas por Dios mediante las autoridades debidamente constituidas. En la sección 88 dice:

"Purificad vuestros corazones, y limpiad vuestras manos y vuestros pies delante de mí, para que yo os haga limpios;

Para que yo testifique... que sois limpios de la sangre", y los pecados, "de esta perversa generación." (D. y C. 88:74-75.)

No podéis dejar de visitar un hogar sin sentiros culpables; no debéis dejar de visitar a una hermana, aunque os dé la impresión de que no sois bien recibidas o que ella no se siente muy feliz con vuestra visita.

Es inexcusable que un maestro orientador o una maestra visitante acepten la responsabilidad de visitar unos cuantos hogares, y los dejes luego en sus harapos espirituales; cuando vayáis a las hermanas no deberá haber habladurías vanas o palabras ostentosas. Vais a salvar almas, y quién podría decir cuántas de las buenas personas que actualmente son activas en la Iglesia lo son a causa de que estuvisteis en sus hogares y les brindasteis una nueva perspectiva, una nueva comprensión; extendisteis sus horizontes, les disteis algo nuevo. Quizás nunca os lo hagan saber, pero de todos modos llevasteis a cabo la tarea.

Como sabéis, no estáis salvando única¬mente a estas hermanas, sino quizás también a su esposo y su hogar. Si una hermana es algo inactiva o un poco despreocupada, es muy factible que tenga un marido que lo sea un poco más, y quizás tenga hijos que únicamente hayan oído acerca del programa. Na¬turalmente que hay excepciones, pero muchas familias están recibiendo un poco de acá y de allá, sin tomarse el trabajo de integrarse al reino; de modo que tenéis una gran tarea que efectuar.

"El que siembra escasamente", dijo Pablo,' 'también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará." (2 Cor. 9:6.)

No llegamos a ningún lado con sólo hablar, tenemos que poner nuestro corazón en las palabras, debemos planear y preparar nuestra mente. Me pregunto si hay hermanas que ayunan la mañana en que salen a hacer sus visitas; quizás esto no sea un requisito, pero en la iglesia hay muchas cosas que no son requisitos, y sin embargo nos gustaría hacerlas. Aquel que sale a visitar los hogares, a tocar las puertas, a pasar el tiempo, y luego vuelve para hacer el informe, se asemeja un poco a aquel a quien se refiere Pablo, que se encuentra "como quien golpea el aire" (1Cor. 9:26), sin lograr nada. Debemos salir y cumplir con nuestra tarea de la manera adecuada. Me imagino que en casi cada distrito hay mujeres que no os permiten entrar a su hogar. Habrá otras que no desean que entréis, pero os lo permiten; hay otras que de¬searían que os fuerais lo más pronto posible.

Cuando tengáis una hermana que no os abra la puerta y sabéis que se encuentra en casa; otra que abre su puerta, pero no desea hacerlo; otra que os hace pasar pero desea que no hubierais ido; sería conveniente seguir el consejo del Señor, 'Pero este género no sale sino con oración y ayuno". (Mateo 17:21.)

Vosotras sabéis que el Señor tiene métodos, maneras y fuerzas intangibles que pueden afectar a la gente. ¿Recordáis a Alma, persiguiendo un día a la Iglesia y al día siguiente defendiéndola con todas sus fuerzas? (Mosíah 27.) ¿Recordáis a Pablo, un día persiguiendo a los santos, y unos días después predicando el evangelio con gran poder en la sinagoga? (Hechos 9.) ¿Qué provocó tan drástico cambio? ¿Fue cierta fuerza intangible que el Señor había manifestado en su sabiduría y que conmovió su corazón? También hizo algo más que naturalmente sabemos lo que fue.

Ahora decís, "Pero nunca podremos influir sobre esa mujer". Naturalmente que podéis, claro que se la puede convertir. El presidente Jotm Taylor dijo que no había nadie que no pudiese ser convertido, si la persona adecuada hacia el intento apropiado en el momento preciso, en la manera adecuada, con el Espíritu necesario" El rio Tñtércalolodas esas palabras, sino que yo las he añadido; pero no penséis que se trata de algo imposible.

Acudid al primer libro del Libro de Mormon y leedlo de nuevo. Recordáis cuando Nefí dijo:

"Iré y haré lo que el Señor ha mandado, porque sé que El nunca da ningún mandamiento a los hijos de los hombres sin prepárales la vía para que puedan cumplir lo que les ha mandado." (1 Nefi 3:7.)

¡Claro que puede lograrse.! Pebemos eliminar completamente de nuestro vocabulario. las palabras: "no puedo".

Si el llamamiento ha sido del Señor, ¿lo aceptáis, o pensáis que es vuestra presidenta de la Sociedad de Socorro del barrio quien os hizo el llamamiento? Ahora, si únicamente ella os hubiese llamado, quizás no se podría lograr el propósito, pero si Dios os llamó mediante la autoridad adecuada, que es la forma en que debéis ser llamadas, es obvio que no podéis fracasar si hacéis todo lo que esté de vuestra parte. Es fácil desalentarse; es fácil ceder, pero no debéis fracasar. Recordad a Nefi, quien se topó con una situación impracticable y no podía obtener las planchas. Sus hermanos tampoco las podían obtener; no podían comprarlas, no podían sacarlas de las manos de Labán. No les era posible entrar por ellas y su vida estaba en peligro. A pesar de todo, he aquí, aparece un joven desarmado, quien entra a una ciudad a través de un muro infranqueable, atravesando puertas que no podían abrirse, un jardín impenetrable, una bóveda que estaba cerrada, entre soldados que no podían ser burlados; y sale con sus brazos Henos de registros para evitar que su posteridad y la de otros perecieran en la incredulidad. (1 Nefi 3-4.)

Hizo lo imposible pero nada es imposible para el Señor. En cualquier tiempo lo tenemos de nuestro lado, cuando nos llama, cuando nos da un mandamiento. Entonces, si nuestra energía, esfuerzos, planes y oraciones son lo suficientemente grandes como para llevar a cabo el trabajo, naturalmente logramos nues¬tra meta.

Siempre debemos tener una profunda sinceridad, una gran humildad y una confianza absoluta en el Señor.

Recordad que el amor es la mayor de las leyes. Cuando se le preguntó al Señor cuáles eran las dos leyes mayores, El contestó:

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón , y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.

Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.'(Mat. 22:37-39.)

Nos dijo quién era nuestro prójimo: eran aquellos que estaban lejos, los que andaban por los caminos, los heridos, los endeudados. Todos son nuestro prójimo, y las hermanas a las que visitáis en sus hogares también son vuestro prójimo. Si hacéis vuestras visitas para cumplir con vuestras asignaciones, es una cosa; pero si lo hacéis para llevar a vues¬tro prójimo a un pleno conocimiento del evangelio, entonces es otra cosa y, como dije antes, todo se puede lograr.

El autor Lloyd C. Douglas (1877-1951), escribió:

'La naturaleza siempre se rebela contra lo que impide su obra, ciega pero ordenada. Por muchos años, un árbol podrá sostener una lenta y silenciosa guerra contra una pared que lo estorba, sin lograr ningún progreso visible.

Un día, la pared se derrumbará; no porque el árbol haya obtenido repentinamente alguna energía sobrenatural, sino porque el paciente trabajo de autodefensa y autoliberación ha logrado su cometido. El árbol cautivo por mucho tiempo se ha liberado, la naturaleza ha logrado su propósito." (The Robe, Boston,1947.)

Vosotras también podéis hacer esoSal igual que la pequeña enredadera, la pequeña raíz que puede derrumbar una pared o partir una roca, podéis ser '..una importante influencia sobre la gente, a fin de librarla de su cautiverio, llevándola a una actividad total. ¡Claro que se puede lograr!

Dios os bendiga, hermanas, en vuestra gloriosa tarea, en vuestras dulces personalidades, en la influencia que podéis transmitir a los demás.

No quisiera encontrarme entre las numerosas personas que han oído el mensaje de Cristo y lo han ignorado, que han estado absolutamente expuestos a la verdad y la han dejado pasar.

Presidente Spencer W. Kimball

...Vuestros deberes son semejantes a los de los maestros orientadores, quienes deben ''velar siempre por los de la Iglesia", no solamente veinte minutos al mes, sino siempre...

domingo

SOLAMENTE UN ÉLDER por Bruce R. McConkie

SOLAMENTE UN ÉLDER 

por Bruce R. McConkie

Discurso pronunciado en el Seminario de Representantes Regionales en octubre de 1974


Hermanos, ¿qué pensáis del oficio de élder? A veces, cuando alguien pregunta: "¿Qué oficio tiene usted en el sacerdocio?" se puede oír la respuesta: "Soy solamente élder."


¡Solamente un élder! Solamente un título del que se enorgullece cada uno de los miembros del Consejo de los Doce, y que honra al Presidente de la Iglesia, quien es designado por revelación como el Primer Élder (Doc. y Con. 20:2, 5.); sólo el oficio al cual son ordenados millones de hombres en las ordenanzas vicarias de los sagrados templos.



¡Solamente un élder! Tan sólo el oficio que permite al hombre entrar en el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio y tener a su esposa e hijos unidos a él eternamente; el oficio que lo prepara para ser el patriarca de su posteridad y mantener eterno dominio en la Casa de Israel; que se requiere para recibir la plenitud de las bendiciones en la Casa del Señor; sólo el oficio que abre las puertas a la exaltación eterna en el más alto grado del mundo celestial, donde el hombre llega a ser como Dios es.



¡Solamente un élder! Sólo una persona que ha sido ordenada para predicar el evangelio, edificar el reino y perfeccionar a los-Santos; un ministro cuya sola palabra es escritura; un poseedor del oficio que tiene el privilegio de recibir los misterios del reino de los cielos, de tener los cielos abiertos, de estar en comunión con la asamblea general y la Iglesia del Primogénito, y de disfrutar de la comunión y la presencia de Dios- el Padre y Jesucristo, el mediador del nuevo convenio. (Doc. y Con. 107:19.)



¡Solamente un élder! Cada élder de la Iglesia posee el mismo Sacerdocio que su Presidente. Ningún apóstol puede elevarse ni se elevará más en la eternidad, de lo que lo pueda hacer un fiel élder que viva la plenitud de la ley del evangelio.


¿Qué es un élder? Un élder es un ministro del Señor Jesucristo. Es un poseedor del sagrado Sacerdocio de Melquisedec. Está comisionado para actuar en nombre del Maestro—que es el principal de los élderes—en el ministerio entre sus semejantes. El es el agente del Señor, y tiene el llamamiento de predicar el evangelio y perfeccionar a los santos.



¿Qué es un élder? Es un pastor, un pastor especial que se encuentra cuidando la majada del Buen Pastor. Así está escrito: "Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor." (Ezequiel 34:31.) También escribió Pedro, quien fue el primer élder de su época: "Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos . . . [tengamos en cuenta que élder es la traducción de "anciano" al inglés]. Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria" (1 Pedro 5:1-4). Sabed esto: Los élderes que sean ministros residentes en el reino de Dios, son designados para apacentar la grey de Dios, para encargarse de su vigilancia, para su ejemplo.



¿Qué es un élder? "Y ahora venid, dice el Señor, por el Espíritu, a los élderes de su Iglesia, y razonaremos para que entendáis. . . Por tanto, yo, el Señor, os hago esta pregunta:



Para qué fuisteis ordenados? Para predicar mi evangelio por el Espíritu, aun el Consolador que fue enviado para enseñar la verdad" (D. y C. 50:10, 13-14). Un élder es un representante de Dios, enviado a enseñar el evangelio para la salvación del hombre.



¿Quién puede medir el infinito valor de una de las almas por las cuales Cristo dio su vida?. Y aun así, ¿no es acaso el valor del alma de un élder aún mayor siendo que él es su ministro, y está encargado de llevar al Padre muchas almas que le son preciosas?



¿Apacientan todos los élderes la majada de Dios, se encargan de su vigilancia y se yerguen como buenos ejemplos para los demás de la grey? Escuchad la profética respuesta:



"Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles a los pastores: Así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores los rebaños?


No corroborasteis las flacas, ni curasteis la enferma: no ligasteis la perniquebrada, ni tornasteis la amontada, ni buscasteis la perdida; sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia;



Así ha dicho el Señor Jehová; He aquí, yo estoy contra los pastores; y requeriré mis ovejas de su mano, y haréles dejar de apacentar las ovejas: ni los pastores se apacentarán más a sí mismos. . ." (Ezequiel 34:2, 4, 10,)



La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el reino de Dios sobre la tierra. No se trata de una democracia, ni una república, ni una oligarquía; no es una dictadura ni ninguna otra clase de gobierno, sino un reino. Funciona desde la parte superior hacía abajo. El Señor habla y sus siervos obedecen. Los élderes actúan y se enseña al pueblo.



Nuestra gran necesidad y la responsabilidad que tenemos es: perfeccionar a los élderes para que ellos puedan apacentar las ovejas, no sea que éstas perezcan por su necesidad de la palabra de Dios. El principal problema de la actualidad en la Iglesia, es lograr que los élderes sean la fuerza activa que tome sobre sí la responsabilidad de "apacentar el rebaño de Dios."



¿Cuáles son los medios de que disponemos para salvar a los élderes de la Iglesia? En realidad no existe una fórmula secreta. No podemos mover una varita mágica y recobrar así a las personas inactivas sin hacer el esfuerzo y luchar para lograrlo. Pero contamos con todo el programa de la Iglesia, y en él cada individuo que desee recibir las bendiciones del evangelio puede encontrar lo que le sea de mayor beneficio. Al enfrentarnos con este problema (así como con cualquier otro), debemos hacerlo con el claro entendimiento de que la única solución completamente aprobada, es la que opera dentro de la estructura de la correlación del sacerdocio.



¿Qué es la correlación del sacerdocio? Consiste en el sistema administrativo de la Iglesia en el que tomamos todos sus. programas, los envolvemos en un solo paquete, los hacemos funcionar como una unidad e involucramos a todos los miembros de la iglesia en esa operación. Dicho sistema requiere que operemos dentro de la estructura existente de la Iglesia. Lejano quedó el día en que, cuando descubríamos la existencia de un problema, formábamos un comité o alguna otra organización para resolverlo. En lugar de ellos ahora utilizamos la organización revelada del sacerdocio, o sea los maestros orientadores, en la forma establecida en la Sección 20 correlacionando todas las operaciones del sacerdocio y las organizaciones auxiliares, a través del Comité Ejecutivo del Sacerdocio y el Consejo de Correlación de barrio. El presidente Harold B. Lee definió la correlación del sacerdocio como, "poner al sacerdocio donde el Señor lo puso, ayudándole a la familia a funcionar del modo en que debe funcionar" ("Correlación y Genealogía del Sacerdocio", en Discursos Devocionales de Genealogía, 1.968; Provo, Utah: Brigham Young University Press, 1969, Pág. 55.)



Hay tres principios básicos en la correlación del sacerdocio que nos guían en la operación de todos los programas de la Iglesia, y parten de esta declaración básica: La familia es la organización más importante, tanto en esta vida como en la eternidad. La Iglesia con todas sus organizaciones como agencias de servicio, se encuentran en situación de ayudar a la familia. Los maestros orientadores representan al Señor, al obispo y al director del sacerdocio, poniendo a disposición del padre, la familia y el individuo la ayuda de ¡a Iglesia y de todas sus organizaciones. Los tres principios básicos de la correlación del sacerdocio son entonces:



1. - Todo está centrado en la familia y el individuo. Ellos lo hacen todo en la Iglesia. Son responsables de la obra misional, de llevar a cabo su obra genealógica, de proveerse todo lo necesario para su propio bienestar. No llamamos misioneros ni nombramos comités para invalidar la responsabilidad primordial de la familia y el individuo; no es el director del grupo de los sumos sacerdotes el responsable por la genealogía del barrio; no son los misioneros regulares o de estaca los responsables por la obra misional, tanto de barrio como de estaca. En ambos casos son la familia y el individuo los que deben responsabilizarse, ayudados por los especialistas de la Iglesia,



2. - La Iglesia y todas sus organizaciones, se. encuentran en situación de ayudar tanto a la familia como al individuo. Misioneros, comités y distintos tipos de especialistas, son llamados para ayudar a las familias. Son los padres y no las organizaciones de la Iglesia, los responsables de criar y educar a sus propios hijos en la luz y la verdad de los principios del evangelio. Pero estas organizaciones han sido preparadas para ayudar a los padres a llevar a cabo la obra que el Señor les ha encomendado. Para ser precisos, nosotros no ayudamos a los misioneros sino que éstos nos ayudan a nosotros. Nuestra responsabilidad primordial es llevar la voz de advertencia a nuestro prójimo, y los misioneros, tanto los regulares como los de estaca, son los especialistas llamados para ayudar en el proceso de la enseñanza.



3. - Los maestros orientadores representan al Señor, al obispo y al director del sacerdocio, poniendo a disposición de la familia y del individuo la ayuda de la Iglesia y de todas sus organizaciones. Sin lugar a dudas, el mayor de los defectos del sistema de la orientación familiar de la Iglesia, es que casi no se utiliza. En lugar de permitirles a los maestros orientadores que lleven a cabo sus responsabilidades, a menudo interponemos un "comité lateral", para después preguntarnos el porqué de la falta de interés de aquéllos en su fundamental labor.



Si tenemos la necesidad de recobrar élderes no deberíamos interponer ninguna organización especial, sino utilizar a los maestros orientadores y las organizaciones existentes de la Iglesia.



La Iglesia tiene necesidad de cada élder. Ninguno de ellos puede ni debe ser desperdiciado. La Iglesia debe perfeccionarse y enseñarse el evangelio a toda criatura. No existe ninguna forma de hacerlo sin contar con más misioneros. Necesitamos ayuda, y debemos comenzar con los inactivos y los futuros élderes.



¿Quién es el responsable de activar a un élder descarriado? Pongamos en orden nuestras prioridades. La principal y mayor de las responsabilidades descansa en el mismo élder. El fue quien llevó a cabo con su bautismo el convenio de servir al Señor; él prometió magnificar su llamamiento cuando recibió el Sacerdocio de Melquisedec. Es su salvación lo que está en juego. El es, en primer lugar, quien tiene la obligación de volver al Señor y buscar sus bendiciones.



La segunda responsabilidad descansa en su propia familia. La salvación es un asunto netamente familiar Las mayores bendiciones que se reciben por asistir a las reuniones de la Iglesia, las disfruta la familia además del mismo individuo. La meta principal de todos esos esfuerzos es la preservación de la familia eterna. Después de la responsabilidad individual y familiar, viene la de la Iglesia. La Iglesia hace posible la salvación. Es la organización del Señor, mediante la cual se invita a todos los hombres a hacer lo que deben para ganar el derecho de existir en la Eterna Presencia de Dios. En casi todos los casos, el regreso del inactivo comienza con el acercamiento por parte de alguien que tiene una posición eclesiástica, un élder por ejemplo, que cumpla con las funciones de maestro orientador para con él. No es nuestro propósito especificar los detalles de la participación de la Iglesia en el proceso de la reactivación. Muchos son los conceptos que pueden ser empleados, y el trabajo debe basarse siempre en el espíritu de inspiración, y llevarse a cabo dentro de la estructura de la correlación del sacerdocio, utilizando las organizaciones existentes con sus programas.



En el caso de las estacas, su presidente es el responsable por la reactivación de los élderes. El es el élder presidente en la estaca y desempeña la posición de director del Comité del Sacerdocio de Melquisedec en la misma. Uno de sus consejeros es el vice director, y sobre,él puede delegar la mayor responsabilidad de llevar adelante el trabajo. El presidente de estaca cuenta con la ayuda del Comité del Sacerdocio de Melquisedec, además de todos los recursos de la estaca; puede también utilizar a uno de los miembros del Sumo Consejo como ayudante para trabajar con dos o tres quórumes de élderes. Pero, en forma especial y de tremenda importancia, el presidente de estaca utiliza a los obispos y los presidentes de los quórumes de élderes en el proceso de reactivación de estos últimos.



Los miembros del Sumo Consejo de la Estaca son hombres emocionalmente estables, con sentido común y espiritualmente maduros; se trata de algunos de los líderes más capaces y competentes de la estaca. Ellos son los ojos, los oídos y la voz del presidente de estaca. Supongamos que cada miembro del Sumo Consejo de la estaca que integre el Comité del Sacerdocio de Melquisedec, tiene como principal asignación, el privilegio de brindar la guía y ayuda necesarias a dos o tres quórumes de élderes. Esta persona debe tener cuidado de no apoderarse de la dirección o funcionamiento del quorum, sino que, basándose y extra¬yendo el material necesario de su gran experiencia en la Iglesia, debe brindar sabios y bien fundamentados consejos.



Nada puede ser entonces más importante para el presidente de estaca que:



1) involucrarse en el entrenamiento de los quórumes de élderes;



2) reunirse en forma regular con los presidentes de los quórumes, para instruirlos y darles asignaciones;



3) llevar a cabo regularmente, él o uno de sus consejeros, entrevistas personales del sacerdocio con los presidentes de los quórumes de élderes.



Los quórumes de élderes están organizados en cada barrio. Todos los élderes del barrio, no obstante su número, son miembros del quorum. Todos los futuros élderes se reúnen con el quorum y reciben el mismo entrenamiento y guía que los élderes, lo cual los prepara para recibir el Sacerdocio de Melquisedec. Los presidentes de los quórumes de élderes son responsables de vigilar, fortalecer y alentar a todos los élderes y futuros élderes.



El obispo tiene una importancia vital en el papel que desempeña en la reactivación de los élderes. El preside el barrio y es el juez común en Israel. Recibe los diezmos y las ofrendas de los miembros; determina la dignidad de éstos al extender recomendaciones para el templo; hace recomendaciones para que los hermanos sean avanzados en el sacerdocio; y los llama a ocupar posiciones de responsabilidad en el barrio; como sumo sacerdote presidente, preside también el Comité Ejecutivo del Sacerdocio del barrio y el Consejo de Correlación del mismo, aconsejando a sus miembros, entre éstos, al presidente del quorum de élderes. El obispo recibe asimismo, las evaluaciones del sacerdocio de parte del presidente del quorum de élderes.



Pero al tratar en forma detallada la diaria operación del programa de reactivación, debemos dirigirnos al presidente del quorum de élderes. El es quien preside sobre los miembros de su quorum. El debe "sentarse en concilio con ellos e instruirlos de acuerdo con los convenios." (D. y C. 107:89.) Tiene también la responsabilidad del bienestar temporal y espiritual de los élderes, y el importante llamamiento de guiarlos hacia la vida eterna en el reino del Padre. Y esa responsabilidad se extiende a todos los futuros élderes del barrio. Aparte del obispo, no hay otro en el barrio con una responsabilidad comparable a la suya.



Algunos presidentes de quorum consideran tan pesada la carga de reactivar a los élderes, que hasta creen inútil el esfuerzo. Uno de los motivos de este punto de vista es la creencia por parte del presidente del quorum, de que para salvar a sus hermanos debe desarrollar alguna clase de programa especial o inventar algún sistema nuevo. Los procesos de reactivación en realidad existen y se encuentran a disposición de cualquiera que los quiera utilizar. Son fáciles y tienen la gran virtud de dividir la carga de la responsabilidad entre muchos hombros, convirtíéndola así en liviana y tolerable.



El proceso de reactivación consiste en:



1) utilizar a los maestros orientadores,



2) utilizar a la Iglesia con todos sus programas, y



3) dirigir al quorum mismo de la manera apropiada.



El mejor trabajo de reactivación es siempre el que se lleva a cabo "de persona a persona", en la base de "familia a familia". El contacto personal es lo que tiene más valor; es el hermanamiento. Todo esto lo hacen los maestros orientadores. ¡Utilizadíos en esta tarea de la reactivación!



La orientación familiar no tiene sustituto. No necesitamos designar comités especiales de hermanamiento para que lleven a cabo la tarea de reactivar a los élderes y a los futuros élderes: no necesitamos emitir un llamamiento ni una asignación especial para la obra de integración. En lugar de esto, utilizamos a los orientadores familiares para que cumplan con su deber, que se ha recibido por revelación. Este programa, uno de los mejores con que contamos en la Iglesia, consiste en visitar los hogares de los miembros, vigilar y fortalecer a los santos, asegurarse de que no haya iniquidades entre ellos, tanto en forma colectiva como individual, y de que cada cual cumpla con sus responsabilidades.



Imaginemos un caso extremo, que se presente sumamente oscuro y sea desalentador para quienes traten de hacer algo por ayudar. Pero aun así, debe hacerse algo. Por algún lado hay que comenzar y la carga puede aligerarse mediante la orientación familiar. Si cada maestro orientador cumpliera con su responsabilidad de acuerdo a las bases establecidas, ¿cuántos meses pasarían antes de que hubiera por lo menos el doble de élderes activos que podrían a su vez, ser utilizados de la misma manera? Tal vez no sea fácil, pero no es imposible y puede hacerse.



Los maestros orientadores tienen un prestigio bien ganado. Sus llamamientos son oficiales. Son enviados por su presidente de quorum, por el obispo y por el Señor. Deberían visitar frecuentemente los hogares asignados. Allí deben estar para llevar a cabo lo especificado en la Sección 20 de Doctrinas y Convenios. Deben hermanar e integrar a las familias inactivas, para lo cual podrían utilizar actividades recreativas. El enfoque de la noche de hogar es también un buen recurso; la familia inactiva puede invitarse a una noche de hogar, donde puedan mezclarse el hermanamiento familiar y las enseñanzas del evangelio.



Cada miembro de quorum, ya sea activo o inactivo, debería ser invitado a participar en un comité especial o proyecto de quorum, tan pronto como sea posible darle a cada uno de ellos ese tipo de participación activa. El servicio es esencial para la salvación.



La primera presidencia aprueba los proyectos para alentar a las familias a asistir al templo. Se pueden llevar a cabo también seminarios especiales para misioneros y otras asignaciones. Además, las fiestas pueden ser de ayuda para lograr los fines del hermanamiento o integración de las familias y personas inactivas. Cada miembro del quorum, debería recibir una asignación eclesiástica; deben aprender a administrar las bendiciones necesarias a los enfermos, etc.; las actividades del quorum con características propias de hermanamiento, son ilimitadas.



Como todos sabéis, el programa de reactivación se resume de la siguiente manera:



1) identificar a cada individuo;



2) llamar a los maestros orientadores;



3) desarrollar relaciones personales;



4) hermanar a las familias;



5) tener fiestas del quorum;



6) asignar responsabilidades personales;



7) enseñar el vangelio;



8) revisar los progresos alcanzados;



9) llevar a cabo entrevistas personales.



Una de las cosas más importantes que puede hacer el mismo quorum, es enseñar a todos sus miembros las doctrinas de salvación. Pablo dijo que la fe comienza escuchando, significando que la fe se genera en el corazón humano, sólo cuando se escuchan las verdades del evangelio enseñadas por los administradores legales y por el poder del Espíritu Santo.



Un quorum de élderes debe ser una escuela de profetas, un lugar en el cual tanto los élderes como los futuros élderes, deben aprender cómo pueden ellos junto con sus familias, lograr la paz en esta vida y la vida eterna en el mundo venidero.

Hemos adoptado los libros canónicos, sin modificaciones, cambios o tergiversaciones, como manuales de estudio del sacerdocio. Cada élder y futuro élder debe leer, meditar y orar acerca de todo lo que está escrito en las escrituras sagradas. Debemos aprender directamente de la misma fuente del conocimiento.


Aún así, publicamos una guía de estudio que contiene las ayudas de enseñanzas necesarias, así como los bosquejos de los pasajes que se deben leer de acuerdo a los temas que se estudian. Bajo nuestro nuevo sistema, hacemos dos cosas:



1) leer directamente los pasajes de las escrituras, del comienzo hasta el fin;



2) estudiar por temas (tanto las doctrinas como las obligaciones), con referencias tomadas de todas las escrituras sagradas. Bajo este nuevo sistema de estudio de quorum, es por lo tanto esencial e imperativo, que los miembros del quorum lleven consigo a las reuniones los libros de escrituras. Así lo desea y lo ha pedido expresamente el presidente Spencer W. Kimball. Un representante regional, el hermano Dean Larsen, nos contó que el instructor de su grupo de sumos sacerdotes preguntó en cierta oportunidad antes de comenzar con la lección: "¿Cuántos habéis preparado la lección y trajisteis los libros canónicos para utilizar en la clase?" Viendo que ninguno de los presentes lo había hecho, dijo: "Bueno, en este caso, no puedo enseñaros la lección, por lo cual hoy no estudiaremos la que nos corresponde." El informe concluye que desde ese día en adelante, todos los miembros de la clase comenzaron a llevar los libros de escrituras. Una breve lección que se enseña una vez por semana, no es más que una gota de agua en un océano de estudio. Nuestra nueva guía de estudio está especialmente diseñada para abrir las puertas del estudio individual de las escrituras, del mismo modo que para ayudarnos a llevar a cabo un estudio mejor y más efectivo en el seno familiar.



Una de las clases de la Escuela Dominical ha sido específicamente diseñada para servir de asistencia al proceso de conversión o reactivación. Se trata de la clase Principios Fundamentales del Evangelio (Gospel Essentials). En esta clase se presentan doce lecciones sobre temas básicos, llevadas a cabo en un ciclo periódico.



Después de estudiarlas, los alumnos adultos pasan a la clase de Doctrina del Evangelio. Los maestros orientadores mantienen contacto con sus familias, y se informan de la importancia que para ellas tienen las lecciones, considerando los mismos temas en sus visitas de orientación familiar. Entre las personas que deberían asistir a un período de la clase de Principios Fundamentales del Evangelio, están: investigadores, nuevos conversos, futuros élderes y élderes inactivos.



Existe también otro asunto—muy a menudo ignorado—que deseamos recomendar y alentar: se trata de la norma practicada por la Iglesia, de que cada barrio tenga su propio coro. Sería,muy apropiado que todos los élderes y futuros élderes que tengan talento o inclinación musical, cantaran en esos coros. Hay ocasiones especiales en las que los coros de élderes pueden intervenir en reuniones de barrio o estaca. El presidente de estaca podría requerir su participación durante las conferencias de estaca, por lo menos una vez al año. Claro que es importante mantener a los coros de barrio como la parte principal de la música de una conferencia de estaca, o de las reuniones generales de la Iglesia. Los Himnos de Sión tienen un gran poder de conversión, y el Señor ha dicho que le place escuchar el canto del corazón. "Porque mi alma se deleita en el canto del corazón; sí, la canción de los justos es una oración para mí, y será contestada con una bendición sobre sus cabezas." (Doc. y Con. 25:12.)



La conversión es siempre resultado del buen trabajo misional. Los hermanos que son ordenados élderes a los dieciocho años de edad y que tienen por delante toda la obra misional, necesitan que se les brinde una atención especial. Han estado recibiendo ayuda y aliento de su obispo por años, y es entonces que el presidente del quorum debe asegurarse de que se tomen las medidas necesarias para mantenerlos dignos y preparados, hasta que reciban el llamamiento misional. Para predicar el evangelio se necesitan élderes. El Señor desea más misioneros. Todo joven de la Iglesia debe cumplir una misión. El servicio misional bendice la vida de un joven, más que ninguna otra cosa o acontecimiento que pudiera ocurrir en esa época de su existencia. Los quórumes de élderes deberían convertirse en la agencia de la Iglesia que coronara los esfuerzos de involucrar a todos los jóvenes en la obra del Señor, predicando el evangelio y declarando su mensaje a sus otros hijos.



¿Cuáles son las obligaciones misionales del presidente del quorum de élderes? ¿Qué debe hacer el presidente del quorum de élderes para asegurarse de que cada joven se prepare para recibir su llamamiento misional? Los jóvenes pueden aprender el evangelio poniendo énfasis especial en la dignidad moral. Se les puede alentar a continuar acrecentando sus ahorros destinados a la misión, a leer el Libro de Mormón y a fortalecer su testimonio; pueden aprender las lecciones destinadas al proselitismo misional y tal vez hasta podrían tener la oportunidad de presentar algunas de ellas en la casa de algunos de sus hermanos inactivos; deberían tratar de encontrar investigadores, deberían respirar y sentir el espíritu de la obra misional; todo lo anterior, de acuerdo a la guía y el aliento del presidente del quorum de élderes.



Por primera vez se encuentra disponible en este seminario una nueva copia revisada de la edición del Manual del Sacerdocio de Melquisedec. Al estudiarla, veréis que se ha revisado y vuelto a escribir para poner más énfasis en los principios que en los aspectos de la técnica eclesiástica. Los líderes del sacerdocio tendrán más necesidad que antes de aprender correctamente los principios del evangelio. Ahora más que nunca, necesitamos la inspiración para dirigir correctamente los asuntos relacionados con los quórumes. ¡Pero todo esto encierra una recompensa!



"Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega. Y el que siega, recibe salario," (Juan 4:35-36.)



"He aquí, blanco está el campo, listo para la siega; por lo tanto, quien quisiere cosechar, meta su hoz con su fuerza y coseche mientras dure el día, a fin de atesorar para su alma la salvación sempiterna en el reino de Dios," (Doc. y Con. 6:3.) "Y ahora, he aquí, te digo que la cosa que te será de máximo valor será declarar el arrepentimiento a este pueblo, a fin de traer almas a mí, para que con ellas descanses en el reino de mi padre." (Doc. y Con. 15:6)



Regresemos ahora a la médula de nuestro tema: ¡Solamente un élder! Sólo el oficio que poseen los apóstoles y profetas en esta vida; sólo el que poseerán en el momento en que se levanten en gloria inmortal y eterna para entrar en su exaltación; sólo la puerta abierta para la paz en esta vida y para la corona de gloria en la vida venidera.



¡Solamente un élder! Sólo un élder por el transcurso de esta vida y por toda la eternidad. ¿Qué debemos entender por los "veinticuatro élderes", de los cuales habló Juan? La respuesta revelada: "Entendemos que estos élderes a quienes Juan vio eran aquellos que habían sido fieles en la obra del ministerio, y habían muerto" (Doc. y Con. 77:5).



Escuchemos ahora las palabras escritas por Juan, relacionadas con aquellos que fueron élderes (o ancianos) fieles mientras se encontraban en esta vida y que son exaltados en los reinos futuros: ". . . he aquí una puerta abierta en el cielo: ... Y luego yo fui en Espíritu: he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado. . . Y alrededor del trono había veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro" (Apocalipsis 4:1-2, 4).



¡Solamente un élder! "Tenían sobre sus cabezas coronas de oro." Así oró Moisés: ". . . ojalá que todo el pueblo de Jehová fuese profeta, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos" (Números 11:29). Bien haríamos nosotros en orar: "Haga Dios que todos los élderes (o ancianos) del pueblo de Dios, sean fieles; que ellos apacienten las ovejas del Señor, que sean vigilantes sobre el rebaño, que sean buenos ejemplos para el rebaño: todo ello para la honra y gloria del Dios del cual son ministros."



En el nombre de Jesucristo. Amén.