ESCRITURAS SUD (2 Nefi 10:23)


• Será necesario tener una fe inquebrantable en el Señor Jesucristo para escoger el camino que conduce a la vida eterna. Por medio del ejercicio de esa fe, conoceremos la voluntad de Dios. Al actuar movidos con esa fe desarrollaremos entereza para hacer la voluntad de Dios. Y al ejercer esa fe en Jesucristo resistiremos la tentación y obtendremos el perdón por medio de la Expiación.
• Será necesario haber desarrollado y nutrido esa fe en Jesucristo mucho antes de que Satanás nos golpee, como lo hará, con las dudas y apele a nuestros deseos carnales, y con la voz de la mentira nos diga que lo bueno es malo y que no hay pecado. Esas tormentas ya están arreciando y, hasta que el Salvador vuelva, no harán sino empeorar.
• No importa cuánta fe en Dios tengamos ahora, será preciso fortalecerla continuamente y mantenerla fresca. Eso se hace al decidir en este momento ser más prestos para obedecer y tener mayor determinación para perseverar. Aprender a comenzar con tiempo y perseverar son las claves de la preparación espiritual, mientras que la postergación y la inconstancia son sus más mortíferos enemigos.
• Permítanme sugerirles cuatro escenarios en los cuales practicar una obediencia rápida y firme. Uno es el mandamiento de deleitarse en la palabra de Dios. Otro es orar siempre. El tercero es el mandamiento de ser pagador de un diezmo íntegro. Y el cuarto es huir del pecado y de sus terribles efectos. Cada uno requiere fe para comenzar y luego perseverar, y en conjunto podrán fortalecer su capacidad para conocer y obedecer los mandamientos del Señor.
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