LA ENSENANZA DEL EVANGELIO

La educación religiosa y la educación secular (la educación que no está orientada hacia lo espiritual) tienen mucho en común, aun cuando presentan dos diferencias sumamente importantes. La primera diferencia radica en qué se enseña y la segunda en cómo se enseña.
La educación secular procura enseñar la verdad que existe en muchos campos de estudio, tales como las matemáticas, las ciencias y las artes. La Iglesia ha enseñado siempre la importancia que tiene la educación y el aprendizaje en diferentes campos de estudio, pero en la Iglesia, la preocupación principal es enseñar los principios salvadores del Evangelio.
En la educación religiosa el Espíritu debe estar presente. El Señor lo ha declarado en forma muy simple: “…si no recibís el Espíritu, no enseñaréis”.
El presidente David O. McKay dijo: “Después de todo, el aprendizaje técnico es secundario si concentramos nuestra atención en el propósito fundamental de la obra. No debemos jamás olvidarnos de eso. Es el Espíritu el que enseña al espíritu”. La enseñanza del Evangelio busca edificar a las personas a las cuales se enseña. El Señor describe a la enseñanza eficaz como la enseñanza que edifica. Edificar a una persona significa hacerla crecer espiritualmente, o sea, acercarla más al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. La enseñanza edificante es uno de los beneficios fundamentales del SEI...